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Livia Rea – Burgos

Cuando llegué a Burgos, lo desconocido se convierte rápidamente en gratas sorpresas

“Todo ha salido bien Livia, te vas a España.” Un mensaje sencillo y el inicio de una experiencia preciosa.

Cuando llegué a Burgos, lo desconocido se convierte rápidamente en gratas sorpresas: mis dos compañeros de piso son muy agradables, la ciudad me gusta, las actividades del centro donde voy a trabajar parecen interesantes; y la gente de la organización, nuestros tutores y los otros voluntarios nos reciben con los brazos abiertos.

Las semanas pasan y nos acostumbramos rápidamente, no hay tiempo para aburrirse. Al mejorar mi español, siento que contribuyo más a las actividades del centro. Para ello tenemos clases de español, con mayor o menor frecuencia, dependiendo de nuestras necesidades.

Pronto llega la semana de formación en Toledo, durante la cual me encontré con muchos voluntarios que tuve la oportunidad de visitar los meses siguientes. Empleamos los fines de semana para viajar y descubrir lo máximo posible de este hermoso país. Durante estos viajes, y también todos los días en Burgos, nos encontramos con muchas personas interesantes, pero sobre todo, con amigos.

Tengo diversas funciones en mi proyecto. Ayudo a mis compañeras de trabajo en sus talleres con los niños, a veces vamos a colegios de pueblos. Estoy encargada de sesiones de conversación en francés, con personas que quieren practicar hablando con una nativa.

El tiempo vuela, nuestra vida cotidiana está bien organizada pero, sin embargo, tenemos la impresión de disfrutar de cada momento. La formación intermedia, en abril, nos permite hacer un gran viaje a Andalucía, y ver otra vez a amigos de la primera formación.

Luego llega el verano y junto con las nuevas voluntarias disfrutamos del buen tiempo, de nuestros amigos, pero también de las fiestas, momento clave para las personas que viven en Burgos. Pero poco a poco, nuestros pensamientos se dirigen a la vuelta a nuestros países. No es fácil despedirse de nuestros amigos, de la ciudad, de nuestros hábitos y de esta gran aventura. Sin embargo, en el momento de subir al avión, una cosa es segura: todo lo que hemos construido, descubierto y aprendido, no se irá volando.