Amycos. Organización no gubernamental para la cooperación solidaria

Amycos

Artículos de opinión

Ya no queremos el 0,7%

Las recientes crisis ecológicas, económicas y políticas han puesto en guardia a la Humanidad.

Ya no queremos el 0,7%

Las recientes crisis ecológicas, económicas y políticas han puesto en guardia a la Humanidad. Organizaciones civiles de todo el mundo denuncian día tras día catástrofes climáticas, hambre, pobreza, desigualdad, desocupación, criminalidad, conflictos y guerras que parecen empujarnos al colapso. Asuntos que antes eran competencia de los estados escapan ahora de su control y necesitan una acción internacional. Además, retos planetarios como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los flujos migratorios y de refugiados o las crisis energéticas y financieras reclaman soluciones colectivas y coordinadas a nivel global.

Asistimos también a un cambio en la caracterización y en la localización de los pobres. El 70% de las personas que viven en pobreza extrema se concentran en países que de renta media. Esto se explica, por una parte, por la emergencia de algunos de los países conocidos como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que han mejorado su PIB y que cada vez tienen más influencia internacional y, por otra parte, por la creciente vulnerabilidad social en los, supuestamente, países ricos. Así, en 2015 en España rozamos los 13,5 millones de personas en riesgo de pobreza, lo que representa un 29% de la población, siendo 3 millones de personas más que en 2007.

El pasado 12 de octubre conocíamos que la Academia Sueca concedía el Nobel de Economía a Angus Deaton por “su análisis sobre el consumo, la pobreza y el bienestar”. En una de sus últimas publicaciones, este matemático y economista heterodoxo explica cómo un análisis más sofisticado de los datos económicos muestra que, mientras la mayoría de la gente del mundo se ha beneficiado del crecimiento del PIB en términos de salud y calidad de vida, hay otros muchos grupos que han perdido. Dicho de otra manera, viene a certificar académicamente lo que ya apuntaba el Informe de Desarrollo Humano de 1990, que “la expansión de la producción y la riqueza es tan solo un medio. El fin del desarrollo debe ser el bienestar humano”.

Un ejemplo: según un informe de la Secretaría de protección Social y Políticas Públicas de CCOO, los presidentes de empresas del Ibex 35 cobraban en 2014, de media, 158 veces más que cualquiera de sus empleados. Pero más escandaloso es saber que mientras que estos primeros ejecutivos aumentaron sus sueldos un 81% respecto a 2013, el de los desempleados se redujo un 1.5%. Constatamos cómo el aumento de beneficios no afecta a todos por igual, es decir, mientras que los ejecutivos ven aumentar sus retribuciones, una amplia masa de trabajadores y trabajadores ven reducidos los suyos. Con los países y sus habitantes, como explicaba Deaton, ocurre exactamente lo mismo.

Las organizaciones de la sociedad civil ya nos hemos cansado de reivindicar, por activa y por pasiva, que se destine el 0,7% de la Renta Nacional Bruta a Ayuda Oficial para el Desarrollo. La cifra se propuso en la Cumbre de Río de 1992 y miles de personas salimos a la calle a reivindicarlo, plantando tiendas de campañas en las plazas y movilizando multitud de asociaciones y administraciones. 25 años después de las acampadas del 0,7% ya no nos conformamos con esa minúscula cantidad económica 7 céntimos de cada euro. Ahora volvemos a salir a la calle para exigir a nuestros gobiernos que pongan a las personas primero, que apliquen una agenda global de desarrollo sostenible que sea capaz de hacer frente a los desafíos globales.

Precisamente la interdependencia planetaria nos lleva al convencimiento de que las políticas de cada gobierno deben tender a ampliar el bienestar y la felicidad de las personas, ampliando sus opciones para que sean libres de hacer aquello que valoran. Pero con la perspectiva de que las políticas que implementan los estados afectan no sólo a la ciudadanía del propio país sino, además, a la ciudadanía de otros países e incluso al medioambiente. Es por ello que una de las reivindicaciones que toman fuerza en la nueva agenda del desarrollo es la de la “Coherencia de Políticas”.

Es cierto que los problemas económicos son muy complejos. ¿Qué podemos hacer cuando nadie lo ve claro? Se diría que las soluciones escapan a la pobre inteligencia humana… Es posible, pero al menos se puede protestar, protestar con la conciencia cuando no se dispone de otra arma, protestar con la voz cuando se tiene aliento. Y en eso estamos las cientos de organizaciones de la sociedad civil que esta semana convocamos movilizaciones por toda la península, reclamando un mundo sostenible, sin pobreza, sin desigualdad. Y es que, como Paulo Coelho, pensamos que “Nadie está a salvo de las derrotas. Pero es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotado sin saber siquiera por qué se está luchando”.

Andrés Amayuelas, Vocal de la Coordinadora estatal de ONGD

Educación

No es un tema fácil el de la educación aquí en Nicaragua, pocos son los recursos y muchos los chavalos y chavalas en edad de estudiar.

La escolarización es gratuita en todo el país, pero el tratamiento de la misma es realmente pobre. En San Ramón hay una escuela primaria, que también hace las veces de preescolar, y otra secundaria; pero este último privilegio se limita a los municipios, las comunidades (donde habita un gran porcentaje de la población nica) suelen presentar únicamente una escuela primaria.

La escuela Fray Bartolomé cubre desde la etapa preescolar hasta el sexto grado de educación primaria. En preescolar hay niños de entre tres y cinco años, repartidos en dos niveles; en primaria la media oscila entre los cinco y los trece, dependiendo de si han titulado todos los años.

La dirección del centro, compuesta por una directora y dos subdirectoras, también recoge la dirección de otras escuelas en tres comunidades (Escuela el Plomo, el Trentino y la Ramón García). Son 18 maestros y un total de 580 alumnos en la escuela. Los chicos se dividen en dos turnos (el de mañana y el de tarde), soliendo haber dos del primero por uno del segundo, dando un total de tres clases por grado. La media de estudiantes por aula suele estar entre los 35 y 45 chicos. Todos los turnos tienen un descanso de aproximadamente 15 minutos.

 

Una de las clases del centro

La educación es mixta, equiparando al hombre y la mujer, eliminando de esta manera tendencias machistas que puedan inculcarse fuera de la escuela; y, oficialmente, laica, pero “el tratamiento que se le de depende de cada maestro”. “Todas las mañana rezan una oración al altísimo”, explica una de las subdirectoras; cada alumno tiene un rol (turno para preparar y liderar el rezo dentro de la clase) y es su decisión profesarla o no, ya que no es obligatoria.

En el año 2006, el Gobierno convocó a un cierto número de maestros de educación primaria con el objetivo de estandarizar un programa apropiado para cada nivel de enseñanza y común para todas las escuelas de Nicaragua. “Con la participación de los maestros mejoraron muchos de los programas”, asegura la dirección. Desde entonces, el programa viene estandarizado por el Gobierno. “Nosotros no hemos tenido ningún problema con los programas de ahora” “Esperamos que nos vuelvan a invitar”

La dirección del centro estima que el 82 por ciento de los estudiantes aprueban el sexto grado, mientras que 8 de cada 10 estudiantes están apoyados por los padres a lo largo de su periodo escolar. El 97 por ciento permanecen escolarizados durante toda su etapa primaria.

 

 Tres amigos

 La escuela tiene un aula de apoyo –uno de los pocos centros que presenta tal servicio- que trabaja con jóvenes con problemas tanto psíquicos como físicos en funciones de sicomotricidad y educación. Una psicóloga se encarga de llevar el tratamiento de estos chicos, que en un futuro, se pretende que pasen a formar parte de la educación convencional.  La construcción del aula de apoyo estuvo financiada por el Ayuntamiento de Barcelona, por el Centro de Educación Especial Vilajoana en Tarragona y por la Fundación El Sueño de la Campana aquí en San Ramón; en ningún momento por el Gobierno (únicamente se encarga del mantenimiento de las infraestructuras) –de ahí que sea prácticamente nula la existencia de estas aulas-. Los salarios de las tres trabajadoras del centro (la psicóloga y dos maestras) están costeados por Vilajoana, aunque se pretende que en cinco años el MINED se haga cargo de ellos.

Todos aquellos alumnos con tratamiento psicológico tienen 45 minutos por semana de sesión con las educadoras especiales y/o con la psicóloga, aunque la atención varía dependiendo del caso. Los chicos (hay un total de 25 en el centro) salen de sus clases convencionales, se reúnen en las aulas inclusivas durante tres cuartos de hora y después se reincorporan de nuevo con el resto de sus compañeros. Todo lo tratado durante la sesión se remite a la maestra para que el seguimiento sea completo. “El aula inclusiva favorece que la escuela se adapte al niño”, explica la psicóloga del centro.

A partir del tercer grado, los alumnos reciben dos clases de educación física por semana. También, ya en los últimos cursos, se imparten temas de valores cívicos y sexualidad, que ayuden a los chicos a desarrollar esa faceta siempre tan desconocida.

El PMA (Programa Mundial de Alimentación) de las Naciones Unidas subvenciona un PIN[1] escolar diario a todas las escuelas primarias. Ahora bien, también es cierto que DCAC (De Campesino A Campesino) en San Ramón destapó que la mayoría de los alimentos estaban vencidos o eran transgénicos, lo que parece demostrar que esta donación responde más a una retirada de comida que a una verdadera ayuda. Será a partir de este punto, en el que el pueblo consiga una mayor transparencia y control sobre los alimentos que manipulen.

La merienda gratuita en las escuelas tiene una importancia mayor a la que en principio pueda parecer, ya que gracias a ella “los chavalos y chavalas acuden más a la escuela”, asegura la psicóloga. “Se busca que el maestro gestiones la buena merienda”

 

  Seis amigos

El Instituto Nacional Autónomo San Ramón se encarga de la educación secundaria. Son cinco niveles, divididos en turnos de mañana y tarde. En la mañana acuden 486 alumnos, habiendo una media de dos o tres grupos por nivel; en la tarde son 186 con una única sección por nivel. La media de alumnos por aula suele estar entre los  55 y los 65 estudiantes. Debido a la sobrepoblación de las aulas, desde hace cuatro años se viene implementando el refuerzo escolar, aunque “depende de la involucración del maestro”, explica Gloria Morales, subdirectora del centro. Al igual que en la primaria, durante toda la secundaria la educación física es una asignatura más.

Una vez al mes, los maestros de la escuela se reúnen para evaluar los programas e intercambiar estrategias. Aún con la convocatoria del año 2006, en la que se reunieron profesores de primaria, no fue hasta 2012 cuando los contenidos a impartir se organizaron de una manera efectiva en ambas escuelas. Dos programas se implementaron para subsanar este problema: la Maya de contenido en Primaria y la Validación de contenido en Secundaria.

Son 20 los maestros que imparten en la escuela. Cinco horas lectivas en cada turno, con un descanso de 15 minutos.

La educación secundaria es opcional en Nicaragua, de ahí que 93 de las 96 comunidades de San Ramón no tengan escuela. Aun así, “aproximadamente un 75 por ciento de los estudiantes consiguen terminar”. Los libros aquí son una utopía, no hay dinero. Los chicos suelen acudir con folios donde tomar los apuntes del profesor, que sí están en la obligación de tener libro docente desde el cual impartir su asignatura.

 Ahora bien, “hay muchos padres que le dejan la responsabilidad sólo al maestro. Creen que el estudio no los va a mantener”, lo que dificulta el desarrollo educativo de los chavalos. “Las políticas del gobierno involucran más a los padres”, charlas, vídeos y sugerencias son algunas de las iniciativas. El hecho de que la falta de atención de los padres hacia los hijos sea tan recurrente ayuda a que “haya muchos chavalos que estén en la droga”. “Nuestro lema: la educación es involucrar a chavalos, padres y maestros”

 De nuevo, la escuela oficialmente es laica, pero “depende del maestro el transmitir sus enseñanzas” Alrededor de un 60 por ciento del profesorado es católico. La oración al inicio sigue vigente, aunque con la misma libertad de práctica que en la escuela primaria.

 

Actividad en el porche del aula

Con respecto al tan conocido machismo entre los jóvenes, “yo no voy a dejar que sólo las niñas barran. Lo que se trata es de cambiar ese esquema social en el hombre. En la Formación Cívica (una de las asignaturas impartidas) se habla de la equidad de género” En lo referente a lo político, “se anima a pensar críticamente. Todos y cada uno de nosotros somos libres de pensar diferente”

Los centros de educación secundaria suelen ofrecer también una “Secundaria a distancia”, impartida sábados y domingos, con una media aproximada de 700 estudiantes. En esta ocasión son 12 maestros los encargados de impartir las clases. Aproximadamente 60 alumnos por clase. “No hay límite, no se deja a nadie fuera” Se acude una vez por semana, los contenidos son los mismos, pero el aprendizaje es más complejo, ya que “han de ser autodidactas. El maestro es un mero facilitador”

La secundaria finaliza a la edad de 16 años, siendo los 17 el momento de entrada a la universidad. A partir del cuarto nivel, los estudiantes deben empezar a barajar opciones en caso de que quieran realizar estudios universitarios. “Cada universidad tiene su forma de acceso y los chavalos buscan por ellos mismo como estar preparados” Las carreras, generalmente, tienen una duración de cinco años.

Es aquí, en la educación universitaria, donde el Gobierno realmente invierte una cantidad de dinero perceptible. Alrededor del seis por ciento del PIB, mientras que apenas un uno por ciento entre la primaria y la secundaria juntas. “Las universidades públicas son las mejores”, sin ser esta misma afirmación aplicable a las escuelas, donde la opción privada cobra un mayor peso en lo que a calidad educativa se refiere.

Wilbert Pérez, asesor pedagógico de la delegación del Ministerio de Educación en San Ramón, asegura que desde el 2007, año en el que se firmo el Decreto de Educación Gratuita en Nicaragua, “la educación es mucho más accesible” La existencia de uniformes obligatorios o el pago “opcional” de contribuciones fomentaba que muchos chicos se quedaran fuera de la escuela. Desgraciadamente, esta realidad queda limitada a la escuela primaria, ya que la secundaria, en muchas ocasiones, sigue funcionando de la misma manera.

La educación se gestiona con dinero del Tesoro Nacional, “el presupuesto para la educación es amplio” (hay alrededor de 55000 trabajadores a nivel nacional). “Ahora se están dignificando los ambientes”, explica en lo referente a las infraestructuras de las escuelas. “El Gobierno ha promovido ayudas” en forma de paquetes escolares al inicio de año, pero para muchas familias este aporte no es suficiente para poder hacer frente con el resto de gastos y un importante número de chavalos abandonan sus estudios y comienzan su vida laboral.

No existe ninguna ayuda o programa público que facilite el transporte entre la escuela y las comunidades. Con respecto al escaso número de maestros, “la solicitud pasa a Matagalpa, después a Managua y ahí queda” “No hay presupuesto. Es común que se utilicen maestros para impartir clases desde primero a sexto de Primaria” “Aquí, la mayor parte de los maestros son graduados”, cuando no es posible encontrar licenciados se pueden ofrecer plazas a estudiantes de tercer año universitario.

Poder mirar al frente sin tener miedo, sin sentirse oprimido ni manipulado, requiere conocimientos y perspectiva. Trabajar el intelecto nos abre los ojos y la mente, crecemos y rompemos los hilos que tanto tienden a controlar al ser humano. Dejamos de ser títeres.

Una sociedad basada en la educación es una sociedad próspera, que habla por sí misma y busca su propio camino; no necesita salvadores. Pero siendo así, no habría poderosos ni grandes riquezas; y eso no interesa. No les interesa.

¿Y a nosotros?

Gustavo Rodríguez

[1] Las Naciones Unidas destinan una cantidad de alimento (suele componerse de arroz, frijoles, aceite, maíz y cereal), que se completa con ingredientes que los padres quieran añadir, a todas las escuelas primarias; estas lo entregan a la madre encargada (cada día le corresponde a una distinta) para que ella lo prepare en la escuela.

De campesino a campesino

“San Ramón es agrícola”

“Soy campesina y no me he desligado del campo. Sigo trabajando en la finca” Consuelo María Morán ocupa la dirección nacional de la UNAG (Unión Nacional de Agricultura y Ganadería) y es la principal representante de DCAC.

La UNAG actúa como base de todas estas organizaciones que, a un nivel ya más concreto, realizan proyectos de desarrollo y producción del campo. Tienen filiales a nivel departamental y municipal, aunque su trabajo se realice también en comunidades. “La UNAG organiza a los campesinos y defiende sus intereses” En el caso de San Ramón, la UNAG y la de DCAC comparten, por el momento, la misma oficina.

DCAC es una de estas organizaciones y su trabajo está enfocado en la seguridad alimentaria y el comercio. También en la protección de los recursos naturales, fuente inestimable de su desarrollo y progreso. “Gracias a nuestro trabajo, limpiaron la gestión de la gasolinera aquí en San Ramón”

“Nosotros somos una de las organizaciones que más aglutina a campesinos. Decimos que esto es un movimiento social, no tenemos ningún color político”

“Es un trabajo voluntario, no estamos asalariados”

 

Consuelo María Morán en la sede de DCAC

 

 

 

 

Capacitaciones y materiales que permitan iniciar proyectos son la base de su actividad, enfocada primariamente en las familias rurales. Una vez capacitados, algunos de ellos pasan a actuar como promotores, siendo entonces el enlace con el municipio. “Los promotores traen la problemática de cada comunidad, nos cuentan sus problemas” “La comunidad termina teniendo una gran confianza en ellos, están muy bien preparados”, y en muchas ocasiones son electos por los propios comunitarios para puestos importantes dentro su comunidad.

La acción que desarrolla DCAC, en colaboración con otras instituciones, repercute también en ciertos beneficios sociales que no están directamente relacionados con su actividad, pero que como consecuencia de ella se generan (carreteras y letrinas por ejemplo).

Entre el 2007 y el 2010, la UNAG de Matagalpa, con el apoyo de la Junta de Andalucía y la Caixa, participó en el proyecto Citbata, en donde se “nos ofrecieron una buena cantidad de recursos y medios de transporte”, que supusieron un impulso notable en lo que al sector agrícola en San Ramón se refiere. Otro de los grandes logros de DCAC fue la Ley municipal de San Ramón “Libre de transgénicos”, siendo el primer municipio en presentar una ley de este tipo. “Antes la mayoría de los alimentos del PMA[1] eran comidas vencidas y transgénicas”

También lograron desarrollar una lista de semillas protegidas, con objeto de que no se pudiera monopolizar su comercio por ninguna empresa, como es el caso de algunos tipos de semillas en México.

“La mayor parte de DCAC se autofinancia. Todos trabajamos fincas”. “Al trabajar con recursos propios, somos transparentes”

La UCA (Unión de Cooperativas Agropecuarias) de San Ramón también trabaja en esta misma rama de actividad, pero entre ambos no existe una buena relación cooperativa. “Nosotros nos coordinamos con otras organizaciones, pero con la UCA tenemos ciertas fricciones. La cuestión está en la actitud de la gente que esté al frente”

DCAC tiene un pequeño fondo reenvolvente, formado por intereses (aporte que dejan los campesinos  beneficiarios una vez que han conseguido beneficios de su proyecto) y por fondos del Citbata; que utiliza para promover proyectos de pequeños individuales.

“No hay política del Gobierno hacia el campo”, lo que ha favorecido un importante fenómeno de emigración a la ciudad. El campesino se deshace de sus tierras, “aquí, poca gente tiene muchas tierras”

“Al no haber financiación a la agricultura (café), no hay trabajo colectivo (grandes fincas de cultivo), sólo el del propio de cada campesino” Es muy común que, además de realizar la labor en  su propia finca, el campesino tenga algún otro empleo que complete su salario, pero “en estos momentos resulta muy difícil. Luchamos porque no halla emigración, y se ha detenido bastante, ahora hay más gente que se apega al campo” “¿Qué va a hacer un campesino en la ciudad?”

“Las ayudas del Gobierno vienen de cara a la campaña política (Plan Techo[2] y Bono productivo[3] son algunos ejemplos). A nosotros nunca nos ha dado nada, sólo hemos recibido financiación de organizaciones” “En el resto de Centroamérica sí se ha invertido en agricultura, aquí falta voluntad política y gente capacitada para asesorar”

Tal vez, esta sea la razón por la que DCAC y la UNAG deban continuar con su trabajo como hasta ahora lo han venido haciendo.

Gustavo Rodríguez


[1] Programa Mundial de Alimentos. Pequeña cantidad de alimentos entregados por las Naciones Unidas a todas las escuelas preescolares a nivel mundial que lo requieran.

[2] Normalmente entregados a mujeres de familia. Se componen de una vaca, un cerdo, un peligüey, gallinas y algunos materiales necesarios para construir las infraestructuras que cobijarán a estos animales.

[3] Recursos que ofrece el Gobierno a determinadas familias seleccionadas.

Cesesma

Cesesma aparece en el 1992 y desde entonces “desarrolla su actividad enfocada en la promoción y defensa de los derechos de la niñez y la adolescencia, mediante procesos educativos de empoderamiento en escuelas y comunidades rurales”

Cesesma

“Apuntamos a que ellos sean gestores”, explica Marisol Hernández Méndez, coordinadora del área de prevención de violencia. “Con las capacitaciones queremos hacerles protagonistas”

Desarrollan su trabajo en 4 municipios de Matagalpa (La Dalia, Rancho Grande, Guaslala y San Ramón) y en un total de 96 comunidades circundantes a estos.

Su estructuración parte de tres áreas fundamentales (educación, prevención de la violencia y medioambiente), desde dónde desarrollan su actividad. Son cinco coordinadores dentro del equipo jefe, cada uno de ellos involucrado en un área concreta; a los que se les suman 15 facilitadores. La estrategia central es que los chicos a los que se les imparten estas capacitaciones, más adelante, se hagan promotores, difundiendo de igual manera todo su aprendizaje. “Parten de sus experiencias y conocimientos para fomentar el diálogo con los chavalos y chavalas”

“Tenemos el compromiso de fortalecer las capacidades de las personas capacitadoras. Muchos de los promotores pasan a ser referentes en sus comunidades”

“Aunque nos centramos en determinadas comunidades, ellos pueden expandirse a otras”

De esta manera, surgió el Proyecto de Niñez aprobado en San Ramón, desde los niños y para los niños. Hablamos de un instrumento jurídico que ha permitido enfocar esfuerzos para mejorar la calidad de vida de los más pequeños. “Hacemos un proceso de discusión y debate”, a partir del cual ellos proponen ideas y formas de mejora y desarrollo.

En todo este proceso, “en el que ellos se empoderan”, la organización también se hace responsable de su protección. “Supone un gran paso para ellos dejar el hogar para salir ahí fuera”, desde los posibles riesgos de trasladarse hasta el sitio en cuestión, hasta la violencia física y psicológica que pueda desarrollarse en sus propios hogares.

“Aquí recibimos personas que vienen a poner denuncias por violencia”, Cesesma ofrece su apoyo y gestiona su trámite con la policía.

Las capacitaciones van dirigidas hacia la educación sobre el medio ambiente, el teatro, la prevención de la violencia y la formación en la lectura, entre otras; trabajando de igual manera con padres y autoridades, “imprescindibles para completar el círculo”

“A la hora de tratar las capacitaciones, en ningún momento hablamos de culpables. Simplemente, son temas que les pueden interesar” “Nuestra actitud es no trabajar desde lo negativo”

Si las capacitaciones son grandes –de dos a tres días-, se ofrecen en los municipios, y es la propia organización la que costea el traslado y la manutención de estos jóvenes en las estancias fuera de su comunidad.

Todos y cada uno de los programas de formación tienen sus marcos estipulados sobre los que el capacitador desarrolla su trabajo, temas y líneas de aprendizaje que facilitan una educación más completa y formalizada. En lo referente a la religión, su posición es la de “analizarla desde la luz de los derechos”, pero aún “estamos empezando”. Trabajan el romper con la cultura del “no buscar como tener una idea u  opinión propia porque, al final, Dios resolverá”

Entre ocho y diez años es el tiempo necesario para un buen desarrollo de este aprendizaje. Las organizaciones colaboradoras (principalmente procedentes de Francia e Irlanda) suelen financiar parte de esta educación, Cesema se encarga de gestionar –mediante otros acuerdos y alianzas- el resto del programa. “En ningún momento hemos recibido ayudas públicas”

“Todo nuestro trabajo va enfocado a generar más participación y liderazgo. No son sólo los mayores los capaces de controlar la sociedad” “Tratamos de conseguir que ellos piensen: Puedo darme cuenta de qué me rodea, cómo me afecta y cómo puedo transformarlo”

En Nicaragua, “hay una crisis de valores, de personas”, asegura Marisol, “los niños se desmallan por no tener comida” “Los maestros llegan a impartir clases desde primero hasta sexto grado en primaria, ¿qué clase de educación es esa?” “No hay especialización”

En una realidad como esta, creada por adultos para adultos, tal vez, sea el momento de escuchar también a aquellas personas que, todavía hoy, no son más que “niños” Son personas, con ideas y valores, necesidades e inquietudes; con una visión aún no tan manipulada, marcada, por unas líneas sociales definidas, en muchas ocasiones, por unos poderes interesados en seguir empoderados.

Puede que sea el momento de cortar los hilos de la marioneta y puede que parte de la solución pase por escuchar a todas y cada una de las personas que componen el todo.

Gustavo Rodríguez

Centro de Educación y Promoción Agraria

Comúnmente conocido como el CEPA, es un centro de formación y capacitación de desarrollo humano que nace en el 1968 con el objetivo de “inculcar dignidad y despertar la consciencia del ciudadano nicaragüense”.

Centro de Educación y Promoción Agraria

Daysi Loza Granados es la coordinadora del centro en San Ramón y principal responsable del área de educación. “Lo que tratamos es que la gente se empodere”, nos explica, “como ser humano, vos tenes un derecho y si vos no lo defendes nadie te lo va a dar”

“En los 15 años de gobiernos neoliberales, el pueblo no tenía ni voz ni voto. El CEPA luchó por hacer ver que no se debía privatizar ni la salud ni la educación”

Primeramente, son los propios miembros del CEPA los que han de ser conscientes de su carácter como personas autosuficientes y después son estos los que lo transmiten en las zonas rurales. Parten desde el individuo y su crecimiento personal, para luego extenderlo al conjunto de la comunidad.

“Todo nuestro trabajo lo hacemos a través de la educación cristiana”

“La formación de la iglesia católica ha limitado mucho”, plantea Daysi, “nosotros vamos para la mansión de Dios y no importa lo que suframos”, suele ser la regla. En el Cepa, realizan su trabajo desde el cristianismo, pero a través del “evangelio liberador de Jesús”

“Antes sentían agradecimiento hacia el terrateniente. Fue muy difícil empezar a despertar la consciencia”

“Los 15 años de Revolución fueron una gran ayuda y no”, dice Daysi, y asegura que “el campesino empezó a tomar la mala costumbre de la donación”

El desarrollo de la mujer como ser humano también ha sido de vital importancia en su trabajo. “Luchamos porque la mujer se independizase del hombre” “En el campo, la mujer siempre ha estado restringida al hogar”

Y desde el apoyo a la mujer nacieron proyectos para su autodesarrollo (principalmente enfocados hacia la agricultura, apicultura, ganadería, carpintería y medicina natural) “Los proyectos empezaban con ideas suyas, de los grupos de mujeres de las comunidades” Estos proyectos se estructuraban y componían en el CEPA, que después los planteaban a otras cooperativas o comités (la mayoría de estas organizaciones eran españolas), consiguiendo entonces la financiación necesaria –reenvolvente en proyectos de producción- para su desarrollo. Resumiendo, el centro actúa como puente entre las comunidades y las organizaciones. “Nosotros tenemos la base y podemos operar con más eficacia.  Actuamos como carta jurídica de estas organizaciones”

La forma de trabajo del centro pasa también por encontrar personas en las comunidades interesadas en desarrollar su conocimiento y prepararse profesionalmente, “gente con espíritu de empoderamiento”, y mandarla a Costa Rica, Panamá o el Salvador para su aprendizaje. Allí se forman social y políticamente –en todo lo referente a la vida en sociedad (derechos y deberes)- y espiritualmente –en la Teología de la liberación[1]-. “La Teología y lo social van unidos”

Una vez formados como individuos y profesionales regresan a Nicaragua a transmitir todo lo aprendido, actuando entonces como promotores.

Otra de las estrategias de acción pasa por la concesión de becas a jóvenes estudiantes. “Se tratan de independizar sin poder”, lo que genera que existan “familias dentro de familias”, que en muchas ocasiones hace imposible su subsistencia –teniendo en cuenta que en la mayoría de hogares apenas hay espacio para los miembros originarios-.

“Queríamos parar eso y fomentar que el joven siguiese estudiando”

Pero no todo es de color rosa, en un primer momento, el CEPA recibía importantes sumas en términos de financiación –mucha de la cual procedía de España-, pero desde hace algunos años para acá, estas organizaciones colaboradoras han dejado de apoyar económicamente al centro, lo que ha dificultado su actividad, viendo una reducción considerable de sus fondos.

La única colaboración que mantiene actualmente el CEPA viene de la mano de Amycos, otra de las cooperativas para el desarrollo presentes en San Ramón. Juntos están llevando a cabo un proyecto de construcción de viviendas en Bailadora (una de las muchas comunidades del municipio), que tiene como fin previsto y fecha de inauguración mediados de Agosto.

“Amycos es nuestra única colaboración, nosotros ahora vamos decayendo” Sobreviviendo poco más que algunos proyectos de formación y educación.

“Ahora, prácticamente lo único que está funcionando es la educación cristiana” También se pretenden alianzas[2] entre el centro y otros interesados, que desarrollan en zonas rurales. Se suelen intercambiar capacitaciones o charlas.

El único ingreso de dinero del centro viene de unas clases de computación impartidas por un maestro de jueves a sábado durante seis horas diarias. La mitad de los beneficios se destinan al salario del profesor, la otra mitad al mantenimiento del centro.

Aunque no sean sus mejores momentos, durante estos 45 años el CEPA ha trabajado intensamente en el desarrollo de una consciencia en el pueblo Nicaragüense, rompiendo con la generalizada actividad asistencialista y despreocupada, para ahondar en una mucho más comprometida y humana.

Para poder vivir primero hay que saber que estamos viviendo. El pensar y entender lo que uno es y a lo que uno puede optar es imperativo para sentir que somos humanos, poderosos por nosotros mismos y no meros trabajadores en pos de un salario.

“Nosotros somos todos personas”

Gustavo Rodríguez


[1] La Teoría de la Liberación habla de un Jesús encarnado en la realidad, en cada uno de nosotros. “Él te pide acciones concretas para tu desarrollo, no que te castigues”

[2] Entendidas como pactos o intercambios.

Los Pipitos “El mismo sol nos ilumina a todos”

El centro los Pipitos trata de integrar a menores con discapacidad a través de la educación y la igualdad de oportunidades

 

 

Pintura de una de las paredes del centro de San Ramón

 

 

 

 

Todo empezó en un parque, debajo de cualquier árbol que pudiera servir como aula. Era el año 1993 y la organización en San Ramón daba sus primeros pasos. Muy lejos de constituir más que un grupo de niños tutorizados por un adulto, se empezaron a impartir las primeras sesiones con los chicos.

Sería en el año 1997 cuando las Naciones Unidas les dieran la financiación para la  construcción de un centro. Empezó con lo que ahora es el hall, pero con el tiempo, se construyeron dos salas más, pudiendo entonces mejorar su estructuración y, por tanto, su atención a los pipitos.

La organización de los Pipitos es una escuela dedicada a la formación y educación, desde la atención y el refuerzo personalizado, de los niños con parálisis cerebral, retraso sicomotor, Síndrome de Down, sordos, amputaciones y demás variantes, que hacen imposible su aprendizaje en escuelas convencionales.

Cada municipio tiene una organización de los pipitos. En ocasiones, las comunidades circundantes a estos no tienen un acceso fácil ni tampoco económico a la escuela. La organización –que en el caso de San Ramón, no ofrece un medio de transporte directo- proporciona ayudas que subsanan, al menos en parte, el problema.

En un primer momento, antes de que ningún pipito entre a la escuela, se les manda al Instituto Pedagógico “Los Pipitos” en Managua (Centro especializado a nivel nacional). Allí les hacen un análisis que determinará el grado de enfermedad que presentan los chicos, a partir del cual, los educadores  podrán trabajar.

Son tres miembros trabajando en el centro de Los Pipitos en San Ramón; una fisioterapeuta que acude dos veces por semana (enfocada en la terapia física); una profesora de educación temprana que acude los tres días de la semana (trabaja la autonomía de los chicos, con objeto de que en un futuro puedan integrarse en la escuela convencional); y una persona encargada de la administración. El personal del centro se capacita en Managua.

Cinco son los grupos de trabajo en los que se organizan los chicos, dependiendo de su procedencia y de la enfermedad que padezcan. Cada grupo acude una vez por semana. Los martes, jueves y viernes desarrollan su trabajo con los distintos grupos, mientras que los lunes y miércoles únicamente tienen abierta la recepción.

La financiación del centro proviene de organismos cooperativos –Hermanamiento (Carolina del Norte)- y del Teletón[1], aunque valga decir que el aporte de este último es prácticamente insignificante.

Si el día a día ya es complicado aquí en Nicaragua, donde el trabajo comienza a una edad muy temprana y lo hace de sol a sol, donde las facilidades son apenas una realidad y la capacidad económica una utopía; el tener un hijo que no nos vaya a suponer ningún ingreso, sino más bien “complicaciones”, puede ser toda una odisea.

Aquí el estado apenas apoya este tipo de situaciones y es la existencia de estas organizaciones las que posibilita que puedan darse. De nuevo, la fuerza motora del desarrollo no viene de dentro, sino de fuera, una despreocupación que genera una situación viciosa en la que nadie responde por nadie. Tus problemas no son los míos.

Separados no hay pueblo, juntos bienestar.

La vida no es un camino fácil, ni mucho menos. Es una línea de puntos que empieza y acaba, un recorrido en el que reímos, lloramos, sufrimos y gozamos. Vivimos. Todos somos seres humanos, cada uno con sus defectos y sus virtudes, con unas y otras capacidades que hacen que seamos distintos.

Pero a lo que realmente se reducen todos y cada uno de estos momentos es a ser vividos. Porque es esto, la vida, el poder experimentar cada día todo lo que nos rodea, la virtud más grande que tenemos como seres vivos.

Partiendo de aquí, y aceptando que todos somos distintos, que cada uno es un individuo diferente y que el ser diferente no es un problema, sino una oportunidad de ser más humanos y de enriquecernos de la diversidad que cada uno de nosotros puede aportar al resto; nos hacemos conscientes de que, seamos como seamos, hablemos como hablemos o pensemos como pensemos, poseemos algo único y especial que tenemos la oportunidad de vivir y compartir a lo largo de todo nuestro camino.

Gustavo Rodríguez


[1] Fundación nacional de los Pipitos

La Casa del Niño

Un lugar donde acoger y cuidar a las madres con escasos recursos y sus niños

También conocida como Centro Promocional Cristiano. Sería en el año 1988 cuando un grupo de señoras, reunidas periódicamente para leer la Biblia y preparar platos de Soya para alimentar a niños desnutridos, se encontrarían con Mª Lourdes Camargo -reconocida como la principal fundadora- para dar vida a lo que hoy es esta institución.

En aquellos primeros momentos, su acción se limitaba a velar por la nutrición y la buena vacunación de estos jóvenes, con el paso del tiempo, se ha convertido en un organismo que facilita a unas 30 comunidades la obtención de microcréditos a individuales, ofreciendo también atención a los ancianos, talleres y clases de pintura, productos de medicina natural y capacitaciones. La Casa del Niño consigue su financiación de un organismo suizo llamado Swisaid.

Los microcréditos que ofrecen tienen carácter reenvolvente. Como fianza se les pide las escrituras de sus casas, “sin ser esta medida determinante en absoluto” “Las escrituras se entienden como una fuerza impulsora que les obligue a no desatender el reembolso”, explica Rosario González, una de las principales representantes de la organización. “En el caso de que la familia no pudiera hacerse cargo del pago, se buscarían distintas alternativas viables, siempre teniendo en cuenta la situación de la propia familia”

Como principal aportación del centro, favorecieron la creación de una cooperativa sustentada en jóvenes emprendedores. “Ahora es una cooperativa de servicios múltiples formada por 125 jóvenes” que desarrolla -o al menos pretende hacerlo, ya que acaban de formarse como cooperativa- su actividad en siete comunidades. Entre otros servicios destacan uno de microcréditos, no falte seguir los pasos de su predecesor; otro de capacitaciones; y un último de comercialización del grano básico.

Otra de sus iniciativas consistió en la creación de una oficina de turismo en San Ramón, Adetours. Esta oficina es llevada por jóvenes, anteriormente capacitados por la misma Casa, de las comunidades de La Laguna y San Pablo. Entre otros servicios, ofrecen guías, casas huésped, conciertos de música y trabajos de pintura y artesanía. Este proyecto fue financiado por la Fundación Interamericana (EEUU), gracias al enlace que estableció La Casa del Niño.

A la hora de participar en el desarrollo de proyectos, el Centro ofrece capacitaciones a los beneficiarios de los mismos, con ello pretenden promover la autogestión de estos. Por ejemplo, en las capacitaciones de nutrición, se les ofrecen granos de soya, consiguiendo así un posible inicio de futuro autodesarrollo.

Ofrecen también capacitaciones de salud preventiva (sexual y reproductiva), que focalizan en las comunidades donde el conocimiento sobre el tema es reducido.

Su compromiso en lo que al arte de la pintura se refiere: la participación en el desarrollo de la Escuela Regional de enseñanza Meylin Alegría, siendo esta una extensión de la Escuela Nacional Artística. Consta de dos cursos: un primer curso de iniciación, donde se trabajan las nociones básicas de la pintura; y un segundo curso, este ya con carácter superior, al que acuden artistas con experiencia a perfeccionar sus aptitudes.

En lo relativo a su trabajo con la medicina natural, la Casa tiene una farmacia que, esta sí, actúa plenamente como un negocio, recibiendo productos del extranjero y vendiéndolos en San Ramón a cualquier interesado. Los beneficios de la farmacia se dedican a mantener el Centro.

“El viernes es el día de los más mayores” Ofrecen una de sus salas para la reunión y el juego, para el baile y la lectura, en resumen, “un espacio donde compartir momentos”

También participaron, con la aportación de fondos propios, en el desarrollo de una microempresa de papel reciclado. La forman cuatro mujeres, reutilizando el papel para la fabricación de material artesanal. Este lo venden y los beneficios obtenidos quedan enteramente para ellas.

 

Rosario, su hija y otra de los miembros de La Casa, en la sede central en San Ramón

 

 

 

 

Los proyectos de La Casa del Niño tienen especial relevancia en el municipio de San Ramón. Varias han sido las nuevas empresas cooperativas que han surgido en los últimos años gracias a ellos, para ver los resultados, “nada más hay que acercarse a la oficina de turismo del pueblo a pedir información”.

Gustavo Rodríguez

Unión de Cooperativas Agropecuarias

La UCA es sin lugar a dudas mucho más que una cooperativa agropecuaria, su actividad se extiende en numerosos campos de actividad social.

Unión de Cooperativas Agropecuarias

Aparece en 1992 y desde entonces viene desarrollando su labor en las comunidades rurales, principalmente en las zonas de San Ramón y Matagalpa.

Es una unión de cooperativas de segundo nivel, lo que quiere decir que depende de otras para su funcionamiento. La componen cerca de mil socios y su financiación proviene principalmente de entidades bancarias. “Nosotros actuamos como enlace”, nos dice Blanca Rosa Molino, directora de la cooperativa y vicealcalde de San Ramón.

“Nosotros aparecimos como muchas otras organizaciones, para resolver aquellos problemas que no resolvía el gobierno. Hasta 2003 no empezamos a recibir ayudas”

“Antes de Daniel (Ortega) había gobiernos de maquillaje”

Su funcionamiento parte de créditos bancarios, que la UCA distribuye según los proyectos que estén desarrollando (principalmente enfocados a la actividad agropecuaria y la comercialización), para que después, una vez que los beneficiarios hayan realizado su actividad y hayan conseguido beneficios, se rembolsen a la cooperativa pudiendo esta continuar con su sistema de créditos.

“Siempre hemos tenido el objetivo de la responsabilidad compartida”

La cantidad que debe aportar, en ocasiones, puede ser rembolsada con mano de obra, nunca tendrá intereses y, según la situación, la manera de retornar el dinero se adaptará a las situaciones individuales de los beneficiarios.

Las políticas internacionales de cooperación desarrolladas hasta mediados de los 90 se basaban en el asistencialismo, en la donación de una cantidad de dinero que no requería de ningún compromiso por parte del beneficiario. Ahora “el beneficiario debe aportar parte de la cantidad requerida para el desarrollo de su actividad. Lo mismo sucede con las capacitaciones impartidas”

“Si ellos no participan, no se hacen dueños”

Como en muchas de las organizaciones en pos del desarrollo, la UCA centra gran parte de su política en la figura de la mujer[1] Otro de los pilares fundamentales es la familia, su autosuficiencia y crecimiento personal.

“Nuestro primer objetivo fue alfabetizar, para que la gente pudiera desenvolverse por sí misma, después llegó la integración de la mujer”

La UCA también imparte capacitaciones en las comunidades (la gran mayoría de ellas con el apoyo de ONGs) destinadas, entre otros, al turismo. Una vez capacitados, la cooperativa les consigue clientes, generando trabajo, y recibiendo a cambio un diez por ciento de los beneficios.

Para el funcionamiento de estas capacitaciones cuentan con la participación de promotores, capacitados anteriormente en distintas materias por la propia cooperativa y que después trasladan sus conocimientos a las comunidades. Ellos viven en estas comunidades y son parte de su desarrollo.

La UCA está relacionada también con la promoción de la seguridad alimentaria. Trabajan en el desarrollo de huertos familiares de aquellas economías con menos recursos (principalmente los pertenecientes a mujeres solas y a las escuelas). Con ello buscan fomentar la sostenibilidad de los recursos y la buena alimentación[2]

También ofrecen becas para los estudiantes menos capacitados económicamente. Se conceden tanto para la secundaria, como para la universidad y las carreras técnicas (aquellas basadas principalmente en la práctica)

La gestión cooperativa en el desarrollo de escuelas, caminos, carreteras, letrinas y en la obtención del agua también es significativa. Cooperan con distintas ONGs y con el Gobierno. En lo referente al gobierno, Rosa explica que “cuando colaboramos en un proyecto social no nos requieren el rembolso de dinero, si es un proyecto de producción sí”

La amplia cobertura que ofrece la UCA hace de ella una de las cooperativas con más nombre dentro de San Ramón. Su importancia es innegable y su trabajo una fuente de esperanza para el desarrollo de las zonas rurales.

Gustavo Rodríguez



[1] Nicaragua es uno de los países con los índices de machismo y degradación de la mujer más altos, y de ahí el enfoque feminista de la mayoría de estas cooperativas.

[2] Nicaragua es un país de grandes riquezas, pero también es un país sometido a la oferta y la demanda. Los productos alimenticios de mejor calidad son exportados, mientras que el agricultor nica se queda con los excedentes (si los hay) o con aquellos productos de peor calidad.

El sueño de la campana – “Dar, recibir y compartir”

San Ramón es la sede de uno de los socios locales de Amycos en Nicaragua, y la Fundación ‘El Sueño de la campana’ gestiona, en este precioso pueblo al borde de las montañas de Matagalpa, un perfecto ejemplo de proyecto de turismo sostenible.

El sueño de la campana – “Dar, recibir y compartir”

 Empezó como un viaje de varios voluntarios para conocer la Nicaragua revolucionaria y se convirtió en un hotel que da trabajo a cerca de cuarenta y cinco personas. “Ellos vieron las miserias de Nicaragua, pero también su mayor necesidad: el trabajo”, nos dice Samari González, una de las principales representantes de la Fundación El Sueño de la Campana en Nicaragua.

Un grupo de catalanes inició este proyecto en el año 2003 y desde entonces no ha parado de crecer. Primero llegó el hotel, después el centro cultural y más adelante La Plaza, desarrollando paralelamente trabajos de cooperación y voluntariado con la Universidad Ruvira Virllile de Tarragona y de ayuda a la Escuela Primaria de San Ramón.

La sede central de la fundación está en Tarragona y desde allí partieron los fondos que ayudaron a construir las distintas infraestructuras. Para su desarrollo fueron necesarias ayudas de otras instituciones y particulares, que poco a poco vieron sus frutos en empleo y autosuficiencia nica. “No se busca el asistencialismo, sino la autosostenibilidad. Ellos mantienen sus puestos de trabajo, no se los regalan”.

La mayoría de los empleados son san ramoneños y comunitarios de las comunidades circundantes.

“En muchas ocasiones hemos tenido que enseñarles el oficio, pero después ellos se hacen conscientes de su autodesarrollo”. “Esta ha sido nuestra escuela”. “Intentamos formar emprendedores y no trabajadores”

En un primer momento eran cuatro las habitaciones disponibles, ahora el hotel es todo un complejo que no tiene que envidiar a los mejores.

El convenio que mantienen con la Universidad tiene su origen en una idea de enriquecimiento mutuo. Veinte universitarios de Tarragona pueden optar a realizar sus prácticas en San Ramón a cambio de alojarse durante tres meses en el hotel. Estos tienen que pagar su estancia y dos comidas diarias, como intercambio, la fundación les facilitará el poder realizar sus prácticas, apoyados en  todo momento por un tutor supervisor que les irá dirigiendo durante todo su desarrollo.

Las ganancias del hotel y el restaurante de La Plaza se destinan a su autogestión y, en caso de que los beneficios lo permitan, a proyectos sociales en San Ramón. “Nosotros actuamos como enlace de estos proyectos sociales, pero ellos se deben ocupar de su desarrollo y mantenimiento”

Con respecto a la cooperación con la Escuela Fray Bartolomé, el aporte ha sido realmente significativo. Construyeron dos aulas de apoyo para reforzar la educación de los “pipitos” (así llaman a los niños que padecen el Síndrome de Down en Nicaragua) y vienen pagando una maestra y una psicóloga, ya que el Gobierno aún no se hace cargo de sus salarios,  que desarrollan el seguimiento y refuerzo de estos chicos.

Esta es la segunda escuela en Nicaragua con aulas inclusivas, estando la primera en Matagalpa (La Amistad). Las políticas del gobierno nica están empezando a apostar por este tipo de enseñanza, lo que está favoreciendo la aparición de otras nuevas aulas similares.

Además, la Fundación creo “Diviérteme y aprendo”, un programa de refuerzo escolar y juego, cuyo objetivo principal es inculcar a los más pequeños el verdadero placer de aprender. Para ello utilizan como principal herramienta la lectura, los cuentos, fomentando la imaginación de estos chicos.

En un primer momento, el proyecto de la Fundación consistía en facilitar el transporte a la escuela de los pipitos de las comunidades, que veían negada su asistencia por la incapacidad de costearse el traslado diario; y en proporcionar medicamentos a los mismos, que en muchas ocasiones no podían adquirir. Pero la falta de coordinación con el Gobierno y con los padres, que por lo general no se involucraban en el proyecto, hizo insostenible su continuidad y tras tres años quedó cerrado. Fue entonces cuando nació la cooperación con la escuela.

El Sueño de la Campana es una de las fundaciones de cooperación al desarrollo que trabajan en San Ramón. Cada una de ellas apuesta por un aspecto concreto de la realidad nicaragüense, todas ellas por el cómputo general de la sociedad.

Los sueños son sólo sueños, hasta que dejan de serlo. Apostar por ellos es la opción.

“La pobreza no está sólo en no tener dinero”

 Gustavo Rodríguez, participante del programa ‘Acercándonos al Sur’ en 2013