Amycos. Organización no gubernamental para la cooperación solidaria

Amycos

Testimonios Voluntariado Europeo

Burgos – la ciudad más fría de España y con la gente más caliente del mundo!!

Afortunadamente y a pesar de eso recuerdo mi SVE como una aventura maravillosa

Cuando, antes de llegar a Burgos, estaba haciendo mi maleta, pensaba solo sobre la ropa de verano, porque es normal que en España en abril haga mucho calor. Pienso que es un pensamiento típico de la gente de Europa Central. Después, llegada a Brugos descubrí que es un estereotipo muy grande y la diferencia entre la temperatura del norte y del sur es enorme.

Afortunadamente  y a pesar de eso recuerdo mi SVE como una aventura maravillosa

En Polonia he oído muchas historias sobre el SVE y antes de llegar a Burgos estaba preparada para todos tipos de condiciones. Tuve suerte, porque mi miedo estaba infundado y ahora puedo decir que AMYCOS como organización de acogida es excelente. En mi proyecto éramos tres voluntarias (en el mismo tiempo) y todas hemos vivido en la misma casa. Cuatro meses estuvimos en un apartamiento muy grande en el centro de la ciudad, después nos mudamos  a otro barrio más cerca de la gente y de la cultura española. Una cosa muy importante es que en Burgos la gente habla un castellano perfecto y para las persona como yo (soy polaca y mi idioma es completamente diferente) es más fácil aprender un nuevo idioma si no está  mezclado con otros dialectos o idiomas. Ahí la gente es muy paciente y quiere ayudarte!!

Como he escrito en mi proyecto SVE éramos tres voluntarias aunque Amycos está involucrado en otros proyectos europeos y en este periodo recibió más o menos 16 personas voluntarias de toda Europa. Eso nos ayudó muchísimo a acostumbrarnos en un nuevo país poco a poco y gracias a esta situación nos olvidamos de la nostalgia de nuestras familias y amigos. Además cada persona en mi proyecto llevaba actividades diferentes tenía un trabajo diferente y eso fue  muy importante para nuestras relaciones (no estábamos todo el día juntas). También había excepciones, como la actividad en la huerta Molinillo dos veces por semana (un trabajo físico y duro que pero la gente de la huerta lo compensaba todo) y las actividades de Amycos  (talleres, ferias de comercio justo, fiestas Holi, etc..)  en la ciudad y en los pueblos de la provincia.

Finalmente puedo decir que recomiendo AMYCOS como organización de acogida a cada persona que quiere vivir un SVE en España. Ellos están preparados para recibir los voluntarios. Hemos tenido todo: dos tutores, el dinero puntualmente, las reuniones de seguimiento y para facilitar nuestra integración. Pero desaconsejo esta organización si se piensa al SVE como un tiempo de descanso y/o vacaciones. En Burgos trabajábamos mucho (y a veces durante los fines de semana) pero si tienes una buena actitud hacia al trabajo esta experiencia no puede que ser muy positiva!!

Karolina Vincenc

 

PAULA PERREIRA – Burgos

El SVE fue una ocasión de progreso tanto personal como social

El SVE fue una ocasión de progreso tanto personal como social ya que se soportó en un aprendizaje no formal centrada en la solidaridad y justicia social, comunicación y cooperación, tolerancia y respeto por los otros, comprensión y aprendizaje intercultural. Pero también una maravillosa oportunidad de vivir en una nueva realidad y aprender con apertura, curiosidad y autonomía, en el terreno, con la práctica, con la observación, con mis errores y la ayuda de todo el “equipo” que me rodeaba.

Tres meses pueden parecer poco tiempo pero cuando son vividos de forma intensa y activa se transforman en una espectacular experiencia que nos marca para siempre.

Pensar en conocer un nuevo país, una nueva lengua y un nuevo día a día, con personas que eran desconocidas para mí parecía algo terriblemente intimidante pero después de la adaptación y de la convivencia lo que es mismo asustador es pensar en el día de la partida.

Aprovecho para agradecer la oportunidad que me han dado de participar en este proyecto porque creo que es una magnífica experiencia de vida, que todos los jóvenes deberían tener. Pero también a Alessandro, Alexandra, Rodrigo y todos los supervisores que nos recibieran con amabilidad, simpatía y buena voluntad de enseñar y ayudar, siempre preguntando como estábamos y si las cosas estaban corriendo bien.

Por fin, a todas las personas que han estado conmigo estos meses, a todos los otros voluntarios que tuve el placer de conocer y socializar, a Karolina y Alessia que fueran un pilar en los buenos y malos momentos…

No es un adiós sino un hasta pronto.

Non è un addio ma un arrivederci.

Nie mówię żegnaj, ale do zobaczenia.

 

Alessia Amadio – Burgos

Mi voluntariado en Burgos en Amycos, desde abril hasta diciembre 2016, fue una experiencia fantástica por el que pude emprender un camino de crecimiento personal y profesional inimaginable

 Mi voluntariado en Burgos en Amycos, desde abril hasta diciembre 2016, fue una experiencia fantástica por el que pude emprender un camino de crecimiento personal y profesional inimaginable. La acogida recibida ha sido, desde el primer momento, calurosa y motivante tanto de sumergirme totalmente en las actividades que desempeñar.

Como analizado antes de mi llegada el proyecto se constató una real concretización de mis estudios. Las actividades realizadas han sido interesantes y muy cercanas a las familias inmigrantes en Burgos, un tema que me interesa y apasiona mucho. Concretamente me dediqué a las actividades propuestas por parte de Amycos en la oficina misma y afuera con talleres para los niños, trabajé dos mañanas por semana en una huerta biológica y por último en un centro intercultural donde me ocupaba de hacer las tareas con los chicos y recibir clases de español.

 

 

En cada parte del proyecto las actividades fueron dinámicas, agradables y, a veces, también emocionantes. Los niños con sus sonrisas y en los momentos mas sencillos me han siempre transmitido energía positiva y mucha ganas de vivir. Los chicos, hijos de familias emigrantes en Burgos, se encontraban todas las tardes en el centro “Atalaya Intercultural” para recibir ayuda para hacer las tareas y un estimulo más para llevar a cabo los estudios. A pesar de las dificultades se comprometían y participaban activamente en las actividades propuestas. En el verano, durante los acampamentos, momentos alegros y de intercambio, estuvimos en la piscina y haciendo talleres por la calle.

Además, el trabajo en la huerta, que al principio ha parecido un poco duro, se ha revalorizado como la descubierta de un mundo, lo del biológico y sostenible, interesante y apasionante.

Otro lado positivo de emprender un servicio de voluntariado son las numerosas amistades que se van creando, los viajes que se van planeando y que te enriquecen, aprender un idioma, conocer una nueva cultura y en fin las formaciones organizadas por parte de la Agencia Nacional de España en el que se puede reflexionar, evaluar y pasar buenos ratos.

El Servicio Voluntario Europeo no es solo una experiencia de “trabajo” si no también una excelente manera para aprender un nuevo idioma, para conocer otras personas y culturas, viajar y aprender muchísimo.

En cada parte del proyecto, durante su desarrollo y ahora mismo que se acabó, confirmo mi entusiasmo y satisfacción. He aprendido mucho, he descubierto un mundo y he recibido mucho más de lo que me esperaba.

Teo Manolov – Burgos – ¡Tiempo de aventura!

Si el SVE se puede describir solo con una palabra, esta palabra es aventura

Si el SVE se puede describir solo con una palabra, esta palabra es aventura. Tienes que tener mucho coraje para dejar todo y empezar tu vida de nuevo, aunque solo por algunos meses, en un país extraño sin conocer a nadie. Pero eso es la esencia del SVE – reiniciar y darte la oportunidad de aprender algo nuevo del mundo en que vivimos y de ti mismo. En mi caso fue así. He dejado todo para empezar esta aventura, para la cual puedo decir, que estuve una de las más grandes de mi vida…hasta ahora. A menudo mucha gente me ha preguntado por qué he elegido Burgos para hacer mi SVE, la verdad es que Burgos me ha elegido, no yo a él. Y creo que eso no es una coincidencia, porque tuve la oportunidad de hacer el SVE más bonito que fuera posible.

He llegado a Burgos al principio de noviembre y puedo decir, que he tenido buenas sensaciones para el proyecto desde el primer día. He conocido mis compañeros de piso – Livia y Francesco, mis nuevos colegas, los otros voluntarios, mis mentores y ahora quiero decir solo gracias a todos, que lo habéis hecho todo muy fácil para nosotros y que nos sentáramos los bienvenidos en el proyecto y en el ciudad.

Respecto a mi trabajo en AMYCOS en este 9 meses puedo decir, que he aprendido mucho y que pude desarrollar y mejorar algunas competencias claves. Por supuesto, tengo que mencionar mi trabajo con ATALAYA también. El lugar, donde he pasado cada día de mi voluntariado. Ahí tuve la oportunidad de conocer unos de los más amables voluntarios en Burgos. Para mi estuve un placer aprender castellano con sus ayudas y trabajar juntos en el comedor (…y gracias, para los plátanos J ). También tengo que mencionar el FORO SOLIDARIO, no he tenido muchas oportunidades para trabajar con ellos, pero en las pocas veces que hemos trabajando juntos, puedo decir que he disfrutado mucho en las actividades que organizan.

Y por supuesto, cuando hablamos para el SVE, no podemos fallar de mencionar otra parte importante de la experiencia – el conocimiento de una cultura nueva y de un país extranjero. Desde este punto creo que lo hemos hecho muy bien. Hemos cruzado España y aprendido mucho de los costumbres de los españoles y su idioma (vale, yo no muy bien, como se puede ver de este texto J ).

Finalmente, solo quiero decir a todos aquellas personas que quieren hacer el SVE y tienen dudas – HACERLO…no os vais a arrepentir, por supuesto, tenéis que tener la suerte de hacerlo en una organización como AMYCOS y de encontrar amigos como los que nosotros hemos encontrado!

Francesco Esposito – Burgos

Si pienso en tres palabras que pueden resumir mi SVE serían: inolvidable, interesante y útil.

Si pienso en tres palabras que pueden resumir mi SVE serían: inolvidable, interesante y útil.

Inolvidable porque creo que cada experiencia que he hecho hasta ahora en el extranjero merece ser inolvidable, en lo bueno y lo malo. Muchos momentos que he pasado en Burgos dejan su huella, dejan su recuerdo en lo que hago ahora que mi SVE ha terminado.

Interesante porque han pasado muchas cosas, he conocido a muchas personas, he visto nuevos lugares, nuevas ciudades españolas, he conocido mucha gente nueva y he podido volver a ver mucha gente que he conocido en mis momentos que había pasado en España y que siempre me hace ilusión volver a ver.

Finalmente, útil porque como las experiencias pasadas he podido aprender mucho de mi trabajo y sobre todo para mi trabajo. Ha sido útil porque pienso que este año, más que los otros, he podido aprender cómo querría que fuera mi trabajo, mi ambiente de trabajo, mis compañeros de trabajo. He podido entender que quiero y que necesito un ambiente de trabajo positivo, un ambiente de trabajo donde exista un espíritu de equipo, fundamental para enfrentarme a cada día en la oficina o en el desarrollo de talleres. Ha sido útil porque he comprendido con quién quiero vivir si tengo que compartir un piso otra vez, con qué gente quiero compartir mis momentos fuera de la oficina, en mi tiempo libre.

Durante estos nueves meses he realizado muchos talleres sobre diferentes temas, he podido compartir momentos con gente de muchos países, he podido volver a utilizar mi tiempo para ayudar a niñas y niños en la realización de las tareas. He podido ayudar a personas de diferentes países a acercarse a un idioma nuevo, a un idioma que es necesario aprender para empezar una nueva vida, buscar un nuevo trabajo y compartir momentos con otras personas. He podido comprobar como sigo prefiriendo un trabajo en contacto directo con la población, con los migrantes y, sobre todo, con los niños; así mismo me he podido dar cuenta de cómo el trabajo en la oficina es importante y necesario.

Este SVE tal vez sea el último proyecto europeo en que pueda participar y seguramente deje su huella.

Mi espíritu europeo ya era fuerte antes de volver a un proyecto europeo, pero cada vez que empiezo un proyecto como éste me doy cuenta de la importancia de los proyectos europeos que puedan incluir a muchos jóvenes en la realización de una ciudadanía europea. Al mismo tiempo, es fundamental que se trabaje en todos los diferentes niveles del país para desarrollar esta ciudadanía y ponerla en práctica.

Livia Rea – Burgos

Cuando llegué a Burgos, lo desconocido se convierte rápidamente en gratas sorpresas

“Todo ha salido bien Livia, te vas a España.” Un mensaje sencillo y el inicio de una experiencia preciosa.

Cuando llegué a Burgos, lo desconocido se convierte rápidamente en gratas sorpresas: mis dos compañeros de piso son muy agradables, la ciudad me gusta, las actividades del centro donde voy a trabajar parecen interesantes; y la gente de la organización, nuestros tutores y los otros voluntarios nos reciben con los brazos abiertos.

Las semanas pasan y nos acostumbramos rápidamente, no hay tiempo para aburrirse. Al mejorar mi español, siento que contribuyo más a las actividades del centro. Para ello tenemos clases de español, con mayor o menor frecuencia, dependiendo de nuestras necesidades.

Pronto llega la semana de formación en Toledo, durante la cual me encontré con muchos voluntarios que tuve la oportunidad de visitar los meses siguientes. Empleamos los fines de semana para viajar y descubrir lo máximo posible de este hermoso país. Durante estos viajes, y también todos los días en Burgos, nos encontramos con muchas personas interesantes, pero sobre todo, con amigos.

Tengo diversas funciones en mi proyecto. Ayudo a mis compañeras de trabajo en sus talleres con los niños, a veces vamos a colegios de pueblos. Estoy encargada de sesiones de conversación en francés, con personas que quieren practicar hablando con una nativa.

El tiempo vuela, nuestra vida cotidiana está bien organizada pero, sin embargo, tenemos la impresión de disfrutar de cada momento. La formación intermedia, en abril, nos permite hacer un gran viaje a Andalucía, y ver otra vez a amigos de la primera formación.

Luego llega el verano y junto con las nuevas voluntarias disfrutamos del buen tiempo, de nuestros amigos, pero también de las fiestas, momento clave para las personas que viven en Burgos. Pero poco a poco, nuestros pensamientos se dirigen a la vuelta a nuestros países. No es fácil despedirse de nuestros amigos, de la ciudad, de nuestros hábitos y de esta gran aventura. Sin embargo, en el momento de subir al avión, una cosa es segura: todo lo que hemos construido, descubierto y aprendido, no se irá volando.

Natalia Téllez Quijorna en Macerata (ITALIA)

Es imposible condensar estos más de once meses en Italia de una manera tan simple, sobre todo cuando esta experiencia te afecta tanto, especialmente a nivel personal

¡Hola Natalia! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo te ha ido en Italia?, ¿Qué has hecho?, ¿Cómo has estado allí? Son las típicas preguntas que familiares, conocidos y amigos me llevan formulando desde que llegué, y después de semana y media, aún no sé qué contestar. Es imposible condensar estos más de once meses en Italia de una manera tan simple, sobre todo cuando esta experiencia te afecta tanto, especialmente a nivel personal. Además siempre te queda la sensación de que por mucho que intentes explicar a alguien lo que ha sido para ti vivir un servicio SVE, la gente no te podrá llegar a comprender 100%. Así que voy a contestar a estas preguntas de manera mucho más simple:

¿Por qué quería hacer un Servicio de Voluntariado Europeo?, ¿Por qué quería irme sola a un país extranjero, con una cultura y una lengua diversa, durante once meses, lejos de toda mi gente, lejos de todo lo que conozco y todo lo me da seguridad? ¡Porque me gusta darme contra la pared!, así de simple. Me gusta proponerme retos, levantarme mil veces y conocerme mejor. Sé que es la típica contestación pastelosa que se puede leer en casi cualquier testimonio de muchas personas que van a vivir al extranjero. Pero os puedo asegurar que es del todo cierta, y por muchas cosas negativas que me han pasado durante esta experiencia, muchísimas más cosas positivas me han sucedido. Me puse retos, alcancé mis metas, abrí más los ojos y me conocí mejor. Traje una maleta cargadita de emociones, lecciones de vida, proyectos aprendidos, fuerza y ganas de seguir haciendo cosas, algo que desgraciadamente no puedes escribir en un curriculum pero que a nivel personal, es incomparable.

Durante 11 meses y medio, he formado parte del proyecto ‘’ Dreams of Earth’’ de GruCA Onlus, una asociación italiana de la ciudad de Macerata. El proyecto se centraba en la rehabilitación y promoción de un ecomuseo y un barrio hecho por casas de tierra cruda a través de eventos, workshops y actividades socioculturales y ambientales para grandes y pequeños. Además aportábamos nuestro granito de arena en la manutención de un huerto ecológico junto con otras asociaciones y colaboramos con un proyecto de ropa de segunda mano. Participamos también en asociaciones locales con niños y niñas y jóvenes con discapacidad. Hablo en plural porque en este proyecto me acompañaban tres voluntarios más: Laurence de Francia, Diogo de Portugal y Elwira de Polonia. En las actividades del ecomuseo trabajábamos además con cuatro voluntarios italianos: Giulia, Emmanuelle, Gloria y Elisa, y nuestra tutora Martina.

Aparte de estas actividades, tuve la oportunidad de desarrollar mi proyecto personal sobre educación ambiental. Colaboré como asistente con un centro de educación ambiental en distintos colegios de la ciudad. También desarrollé mis propios talleres de educación ambiental en centros donde se aprendía castellano, con alumnos y alumnas de distintos niveles de lengua. Dentro del barrio de casas de tierra cruda, desarrollé un proyecto de educación ambiental centrado en el rehúso, con talleres de manualidades para niños y un evento sobre ropa y libros de segunda mano. Este último evento, con el nombre de “Riutilizzarte. Perché buttare se si può usare?” es la actividad que recuerdo con más cariño porque recoge en unas pocas horas todo lo que he aprendido este año, tanto a nivel profesional como a nivel personal, ha sido el input con el que he subido a la cima de la montaña de la seguridad y la fuerza para seguir haciendo todo lo que me proponga.

Extrañaré mucho Villa Ficana, sus casas de tierra, sus vecinos que te acogen como una familia, la sensación de recoger lo que siembras, la naturalidad y complejidad, las manos llenas de tierra, los abrazos de los chicos y chicas de Nuevi Amici, las cuestecitas de la ciudad, los intercambios, la energía de la gente que mueve cosas, el apoyo de muchas otras tantas, las luces naranjas y los días de niebla, los nuevos amigos, mi Familia Ficana …, y ese tren constante de emociones antagónicas que me ha dado tanto.

 

 

Margherita Bartolomei en Amycos

En abril 2015 empecé mi proyecto de Servicio Voluntariado Europeo en la ONGD Amycos, en Burgos

En abril 2015 empezé mi proyecto de Servicio Voluntariado Europeo en la ONGD Amycos, en Burgos.

Cuando llegué, por primero conocí a mi Coordinador, Alessandro, y a mis compañeros de piso y de proyecto, Joana, portuguesa y Gabor, hungaro, con los cuales compartí  esta “aventura” emocionante. En los días siguentes encontré también a mis compañeros de trabajo y empezé a familiriazar con las actividades que tenía que desarrollar en mi proyecto: un suporte en la oficina de Amycos por las actividades de sensibilización y Educaciòn al Desarrollo, montaje y desmontaje de exposiciones, comunicación etc. También la actividad en la Huerta Molinillo, una cooperativa que trabaja el tema de la soberanía alimentaria e del biológico. Desde el principio, además, y para toda la temporada, tuve la oportunidad de aprovechar de un curso de español en Atalaya Intercultural, una asociación que trabaja con los migrantes, ofrecendoles también un suporte lingüístico.

En la primera parte de mi voluntariado en Amycos empezé a seguir el proyecto “Cool to Reuse” que involucraba algunos jovenes burgaleses, para realizar un video sobre los temas del reciclaje y reutilizo de materiales; yo les suporté sobretodo en la búsqueda me material y contenidos. También empezé a colaborar a la realización de talleres de Interculturalidad en las escuelas de Burgos y de algunas provincias de Castilla y Leòn. Mientras tanto, seguía mi trabajo en la Huerta Molinillo, donde echaba una mano en la cultivación de los productos biológicos y en la preparación de las cestas de verdura que se venden cada semana a los socios de la Cooperativa.

En mayo tuve la Formación a la Llegada en Pamplona, una iniciativa organizada por la Agencia Nacional Española. Esa fue una oportunidad muy bonita para aclarar algunas dudas sobre el Servicio Voluntariado Europeo y para conocer a otros voluntarios que estaban como nosotros en España.

Después de la formación, las actividades principales fueron participar a los eventos ciudadanos organizados por la ONGD: el Día de la Tierra, el Día contra la Pobreza, las fiestas ciudadana de San Pedro donde hicimos actividad de sensibilización y animación infantil.

El verano fue un momento muy animado: en julio diseñé y desarrollé con una compañera de trabajo, unos talleres de Cooperación y Solidaridad en los Centros Civicos de Burgos, una ocasión muy divertida de encuentro con los más pequeños.

El trabajo con los niños siguió también después de las vacaciones de verano, con la vuelta la colegio. Desde septiembre organizamos un interesante proyecto de concienciación sobre el tema del agua como derecho irrenunciable, encontrando a los estudiantes de muchas escuelas de Burgos.  Este proyecto ha sido sin duda el que más me entusiasmó, como que pude seguirlo desde el principio, durante casi toda su realizaciòn, hasta que me marché. Mientras tanto seguía mi apoyo en las actividades cotidianas de la oficina, el trabajo en la huerta y el curso de espanol.

En octubre participé a una Evaluaciòn Intermedia en Andalucía, organizada por la Agencia Nacional Espanola para darnos la oportunidad de reflexionar sobre el desarrollo de nuestros proyectos y de los objetivos del SVE. Este momento fue muy importante para evaluar los resultados obtenidos y los que todavía  necesitabamos lograr.

En la última parte del Servicio Voluntariado Europeo tuve la posibilidad de desarrollar un proyecto personal. Decidí de enfocar mi trabajo sobre el tema de los proyectos Europeos finaciados por el Programa Erasmus+, empezando a recolectar materiales y ideas  para un intercambio de buenas practicas entre asociaciones que acogen o envían voluntarios europeos. Aunqué no conseguí acabar ese proyecto, espero que los voluntarios que me sucederàn o los profesionales de Amycos lo puedan llevar al cabo con suceso. En el mismo periodo, se acabó también el proyecto “Cool to reuse” en el que había empezado a colaborar desde mi llegada en Burgos. Una vez terminado el video, fue expuesto en el Foro Solidario, un Centro de la Fundación Caja de Burgos.

Mi proyecto SVE se acabó al final del ano 2015, después de 9 meses increíbles donde pude aprender muchisimo y enriquecerme desde un punto de vista personal y profesional. Esta experiencia ha sido de verdad muy satisfactoria y la aconsejaría  a todos los jovenes que tienen ganas de ponerse a prueba y crecer como personas.

Joana Costa en Burgos

Era una vez Fernando Pessoa, un escritor iluminado, que un día dijo…

Era una vez Fernando Pessoa, un escritor iluminado, que un día dijo: “Hay un tiempo en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar nuestros caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el tiempo de la travesía y si no osáramos hacerla habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”. Siempre supe que no quería quedarme al margen de mí misma y que esta sería la oportunidad ideal para osar hacer, de nuevo, la travesía.

Siempre creí que la vida nos enfrenta a nuevos desafíos sólo cuando estamos listos. No tienes que tener prisa para que las cosas sucedan. Cuando la oportunidad es la ideal y en el momento cierto, tu sencillamente  sabes que la tienes que agarrar y que todo va a ir bien.  Colmas de una confianza y ni siquiera sabes porque que estás tan seguro. Bueno, todo esto se pasó después de la entrevista y antes de saber que había sido seleccionada para participar en un proyecto de Servicio Voluntariado Europeo en Burgos. Todo esto, 9 meses antes de saber que las cosas se iban a pasar mucho mejor que alguna vez planeé o me atreví a pensar.

Partí hacia la aventura, siempre confiada y con pocos miedos. Si algo hizo crecer esta confianza a la vez que rechazaba los miedos fue de conocer desde el inicio los objetivos del proyecto, el lugar donde lo iba a desarrollar y bajo que condiciones, derechos y deberes. Tener las informaciones siempre claras y transparentes me dio seguridad.

Me acuerdo de un cuento que me leyeron, ya en Burgos, donde la moraleja decía que tenemos que tener el coraje y la capacidad de vaciarnos de contenidos y buscar en el profundo de nuestro ser lo que tenemos para dar. Esto ha tenido sentido para mí. La verdad es que llegué, a una comunidad desconocida, lista y disponible para dar lo que tenía. No hablo de contenidos ni de experiencias, porque esas son aún muy escasas. Hablo de valores, ejemplos, dedicación y entrega. De altruismo, generosidad y esencialmente humanitarismo.

Deben estar pensando que no es necesario salir de nuestra zona de confort para darnos a los demás.  Estáis ciertos. Antes de buscar hacerlo fuera, debemos hacerlo en nuestra casa, nuestra comunidad, a nivel regional o nacional.  Sin embargo eso ya es una experiencia que traigo dentro de mi bagaje. ¡Deseaba por más!

Tenía ganas de volar más alto, desafiarme, conocerme más y mejor. Descubrir y valorar que llevo dentro de mí y saber quién soy. Quería saber cómo usar mi libertad en la búsqueda de un sentido para la vida.

Jamáis me han dicho pero siento tener alas para volar. Alas que me han llevado a conocer y relacionarme con personas de otras culturas, que me han  enriquecido la vida, llevándome a abrir horizontes, la mente y la concepción del Mundo. Conocí experiencias de vida, miradas y sonrisas que jamáis tendría conocido si no habría osado hacer la travesía.

La zona de confort puede ser nuestro vicio más peligro. Tuve que ser valiente y lanzarme tal y como soy. Debemos ser fieles a nosotros mismos y cuando eso se pasa, descubres que hay personas a quien les gustas y te aceptan tal y como eres. Sabes mejor cuales son las experiencias a las que tienes que buscar e vivir para que sientas que estás disfrutando de la oportunidad y de la vida.

Conocí personas bonitas (desconocidas que se han vuelto conocidas y otras que nunca pasaran del anonimato) que me hicieron sonreír, aprovechar del momento y compartir el calor del compañerismo.  Personas que no juzgaran y que me mantuvieran fuerte. Otras que si  saberlo me enseñaran mucho sobre la vida y del medio laboral. Unos que han pensado por mí y me han aconsejado cuando yo ya no tenía la capacidad de gestionar un conflicto (¡Sí! Porque los momentos menos buenos también existen y hay que tener la misma valentía para enfrentarlos).

En el trabajo así como en la vida social hubo personas que me encantaran. No por algo en particular pero porque me dedicaron tiempo, confianza y me transmitieron serenidad y me hacen creer en una mejoría de la educación y de la paz del futuro. Personas que me hicieron sonreír libremente y me dieron ganas de cantar alto y bailar en el pasillo del piso.

Y estos son los recuerdos que tengo de mi proyecto SVE. De Burgos. Al final es una experiencia que no tiene caducidad. Se quedará para siempre en mí. Y como todas las experiencias esta también fue modelando mi identidad, la persona que soy e la persona que quiero tornarme.

Ahora sólo quedan las personas, las experiencias y las memorias. Y cuando me acordaré de ellas siempre lo haré con una sonrisa, alegría y con el sentimiento de misión cumplida. Las memorias y las personas serán la prueba que todo mereció la pena. Y eso ya nadie me lo puede quitar.

Era una vez una chica que decidió olvidarse de los caminos que siempre la llevaban a los mismos lugares…

Eder López Ponce en Aalborg Youth School, Dinamarca

Experiencia de una vida prestada

Jamás se me había pasado por la cabeza vivir en Dinamarca, y eso que en España está muy de moda comparar todo con el sistema Danés.

Pues bien, después de pasar 9 meses en Aalborg haciendo el Servicio de Voluntariado Europeo, no creo que me mueva de aquí hasta dentro de unos años.

La experiencia de lanzarte a un país nuevo, con un idioma totalmente diferente a lo que estás acostumbrado, con gente completamente aleatoria y solo sabiendo que va a trabajar en algo que te gusta, es algo único y que no sabes cómo puede acabar.

Para mí todo fue de 10.

*Dinamarca es un país muy civilizado, lleno de campos verdes y cabellos rubios que brillan cada vez que sale el sol. Es un país con equilibrio y tradiciones muy curiosas, a las que te tienes que adaptar si quieres formar parte de su sociedad.

*El danés, como idioma, es algo horrible. Es como si te piden hablar con una patata en la boca y sin hacer ningún tipo de pausa, coma o punto. Pero si vienes a Dinamarca, intenta aprender un poco, siempre viene bien, y los daneses se quedan muy sorprendidos cuando alguien de fuera intenta hablar un poco de su idioma.

*Los voluntarios con los que compartí el proyecto, bueno, en mi caso voluntarias, fueron lo mejor de la experiencia. Nos hemos pasado nueve meses juntos, conociéndonos mas y mas cada día, hablando, cocinando, y haciendo todo lo que la ciudad nos ofrecía. Me llevo a tres buenas amigas, con las que ya estoy planeando alguna escapa para volvernos a encontrar.

*Después hablar del proyecto. Ha sido un año diferente, trabajando 3 días a la semana pero muy intensamente.

No os voy a mentir hubo momentos muy aburridos que no sabía qué hacer para matar el tiempo, pero aprendí a buscar mis propios proyectos y a ayudar a los demás en los suyos.

Puedo asegurar que los voluntarios de Station10, que así es como se llamaba mi lugar de trabajo, tienen toda la libertad del mundo para organizar sus propias aventuras en una casa multimedia llena de posibilidades. Donde aprender a compartir, y a preguntar todo lo que no sabes y obtener una respuesta detallada y con mil ejemplos de lo que puedes hacer.

No podría diferenciar lo que he aprendido y lo que ya llevaba ya de casa, porque una cosa complementa a la otra y viceversa, pero el proyecto solo es parte de una experiencia intensa y llena de sorpresas de la que vas a aprender cosas útiles, y que podrás usar en tu futuro.

Una experiencia que con los años recordaras con cariño, y solo mencionando las cosas buenas que viviste porque si ponemos un porcentaje fueron el 90% de las ocasiones.