Amycos. Organización no gubernamental para la cooperación solidaria

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Testimonios Voluntariado Europeo

¿Amycos o Amigos?

Soy Corentin Debrosse pero en España soy Coco. Hice un voluntariado europeo de 9 meses en AMYCOS colaborando también con en el comedor social de ATALAYA intercultural en la ciudad de Burgos.

¿Amycos o Amigos?

Si tengo que resumir mi experiencia de voluntariado del Cuerpo Europeo de Solidaridad con solamente una palabra, sería “amigos”. Aprendí muchísimo sobre mí, mis capacidades, la cultura española… Pero lo que recordaré siempre es el ambiente y todas las personas que he conocido allí.

Primero hablaría de mis compañeras de piso, Stefi y Aikaterini. Como somos tres personas tan distintas con caracteres y maneras de pensar muy diferentes, no sé si nos habríamos conocido sin esta experiencia. Al final, todo ha sido genial ya que queríamos tener un buen ambiente en el piso, nos apoyamos siempre que alguien lo necesitaba con la convivencia y siempre hacíamos actividades o viajes juntos. Todavía seguimos hablando y contándonos noticias sobre nuestra vida.

Segundo, llegamos a conocer a muchas personas en nuestras tareas diarias en AMYCOS. En primer lugar, Alessandro, nuestro coordinador, con quien hicimos la entrevista, organizamos nuestro viaje, trabajamos en el proyecto Stairway to SDG; también nos siguió en las actividades, nos ayudó con nuestro proyecto personal, etc… En segundo lugar, pudimos contar con la ayuda de Estelle, nuestra mentora, que nos ayudó con toda la parte práctica de nuestra vida en Burgos. Por ejemplo, nos acompañó en la ardua tarea de abrir una cuenta bancaria. Y en tercer lugar, durante casi 9 meses compartimos nuestra vida laboral con Andrés, Arianna, Lucía, Ramón, Rosa e Yolanda, las personas trabajadoras de AMYCOS, y también con Alba, Carmen y Sonia las chicas de prácticas de la universidad. Más allá del trabajo, muchos son nuestros amigos y organizamos actividades de ocio juntos como por ejemplo comidas o partidos de volley-ball al aire libre.

Tercero, no éramos los únicos voluntarios que trabajaban con AMYCOS. Conocimos dos grupos de voluntarios europeos del otro proyecto, así que encontramos Fiorina, Noémie y Youssef cuando llegamos y luego a Nawel, Lisa, Lydia y Priscillia en nuestros últimos meses. Además, en medio de nuestro proyecto llegaron también Gaia, Gemma, Giusy y Rosella en otro proyecto de voluntariado. Todos han sido amigos y amigas más o menos cercanos/as, y todos/as de algún modo me han enseñado algo.

Last but not the least, hay mucha gente que gravita alrededor de AMYCOS: Diego que vino a recogernos en Madrid con Alessandro, y que es un amigo cercano y que organizó un montón de viajes; Sonia su hermana y Judith su amiga; Naiara mi novia que conocí en Burgos y con la que ahora tengo un proyecto de futuro; Kate nuestra «mamá» (a la hora de escribir este testimonio estoy con ella de viaje en Dinamarca); Juanje el novio andalú de Stefi; Pedro el amigo loco.

Gracias a todos estos amigos y amigas mi experiencia ha sido tan increíble y con este testimonio también quiero agradecerles por todo, ¡GRACIAS!

9 meses intensos

Me llamo Katerina, soy de Grecia y esta es mi experiencia como voluntaria del Cuerpo Europeo de Solidaridad en España.

9 meses intensos

Llegué a Burgos en enero de 2021, un periodo con un alto número de casos de covid, con el aeropuerto de Madrid cerrado y la mayoría de los vuelos cancelados por condiciones climáticas extremas y sin mucha esperanza de mejora por la pandemia.

Sin embargo durante estos 9 meses no solo pude completar mi proyecto «Burgos Solidaria 2020» sino también gracias a este proyecto tuve la posibilidad de aprender el idioma, viajar, conocer mucha gente de diferentes países y culturas y en general llenarme con muchas experiencias memorables.

Durante mi proyecto estaba colaborando principalmente en las actividades del Foro Solidario, un centro que apoya las entidades del tercer sector  y también desarrolla sus propios actividades y proyectos. Apoyaba principalmente los talleres del centro para infantil y primaria enfocados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el cine social buscando películas que tratan temas actuales y la organización del centro en general. Así mismo, participaba en las actividades de Amycos, como exposiciones, talleres y otros eventos de sensibilización. Todas estas actividades fueron muy interesantes para mi y especialmente los talleres con los/as niños/as.

A pesar de las restricciones por el covid conseguí  visitar muchos sitios del país organizando con otros voluntarios de Amycos pequeños viajes los fines de semana y más largos en vacaciones descubriendo un territorio con todas sus diferencias culturales.

Conocí la cultura española descubriendo algo nuevo para mí cada día. Así mismo, este proyecto me ofreció la oportunidad de entrar en contacto con muchas más culturas diferentes aprendiendo sus expresiones lingüísticas, hábitos y cocina tradicional. No sólo de la cultura italiana y francesa de mis compañeros de piso sino también de los demás voluntarios/as de Amycos que tuve la oportunidad de conocer, aprendiendo sobre el tipo de música que escuchan, la comida que les gusta, sus hábitos y su forma de ver el mundo.

Al mismo tiempo, gracias a los cursos de español que asistía en el Centro Intercultural Atalaya, no solo mejoraba mi español dias tras dias sino también  conocí personas y culturas de diferentes partes del mundo como Ghana, Brasil, Nepal y muchas más, todas con sus historias de vidas muy duras e intensas.

Han sido realmente  9 meses muy intensos llenos de experiencias valiosas y emociones positivas.

Te gusta tanto que te quedas

¡Hola! Soy Stefania y me gustaría compartir mi experiencia como voluntaria europea en Burgos.

Te gusta tanto que te quedas

Me cuesta mucho resumir en pocas líneas los últimos nueve meses de mi vida, así que pensé en compartir unas ‘palabras clave’ del voluntariado que creo pueden reflejar la experiencia de tantas personas que deciden participar en un proyecto CES. Son palabras que, consideradas individualmente, expresan conceptos y valores de gran importancia, pero que juntas componen un rompecabezas de extrema belleza.

Crecimiento: el voluntariado te permite crecer mucho, a nivel profesional y personal. Es un aprendizaje continuo que te ofrece la posibilidad tanto de conocer, aceptar y gestionar tus propios límites, como de descubrir y apreciar tus cualidades.

Personas: las relaciones humanas que se construyen durante el voluntariado, tanto en el entorno laboral como afuera, son indispensables para aprovechar al máximo la experiencia. Las personas que me han acompañado durante este viaje han sido una red de apoyo cuando me encontraba en tiempos difíciles e impulso de energía, propulsor de inspiración y solidez en la vida de todos los días.

Ciudadanía y participación: el voluntariado europeo da la oportunidad de salir de la propia zona de confort y de reconocerse parte de una comunidad que, al principio, se puede percibir como ajena. Llevando a cabo las tareas del voluntariado te pones a disposición de esta misma comunidad y la vives con sus virtudes y contradicciones. Al mismo tiempo, te educas y responsabilizas a través de las tantas actividades de concienciación y solidaridad que se llevan a cabo.

Compromiso: un concepto amplio que, en mi opinión, hace referencia, en este caso, al compromiso de seguir participando y promoviendo estos valores que se interiorizan durante toda la experiencia. Lo que se vive durante el proyecto no se acaba una vez que se vuelve al proprio país. Y no es algo que eliges: simplemente lo que se hace y se aprende es tan importante y necesario que luego, de una forma u otra, promover la justicia social, adoptar comportamientos sostenibles, fomentar valores como tolerancia, respeto e integración de la diversidad se convierte en esencial en tu vida.  El voluntariado ofrece la oportunidad de experimentar de primera mano el hecho de que podemos y debemos hacer algo para construir una sociedad más justa, equitativa e intercultural.

Parece bonito, ¿verdad? Y lo es, pero esto no significa que sea todo fácil y sencillo. Sentimientos de miedo y temor, posibles situaciones de conflicto, necesidad de aceptar y adaptarse a condiciones específicas, despedidas, también forman parte de la experiencia de la persona voluntaria. Y eso no debe asustar, mejor verlo como una oportunidad más para aprender a gestionar emociones o circunstancias que siguen reapareciendo a lo largo de la vida.

Este proyecto me dio la posibilidad de retomar en mano mi vida después de muchos meses de ‘inmovilismo’ y de crear conexiones sinceras y profundas   con personas provenientes de todo el mundo. A mí me gustó tanto que decidí quedarme.

Y tú, ¿te animas a participar?

Una experiencia… poco sencilla

El voluntario es alguien que se atreve con todo o que, por lo menos, se atreve a vivir una nueva experiencia…

Una experiencia… poco sencilla

La vida del voluntario no es fácil decía el otro día Davide, uno de los encargados de llevar a cabo la formación de todos los voluntarios del European Solidarity Corps en Italia… y razón lo le falta. La vida de los voluntarios es una vida de corta duración, quizá un año, una semana o varios meses pero al fin y al cabo corta. El voluntario es alguien que no le teme a esa vida corta poco sencilla. No diré que la vida del voluntario es difícil porque sería faltar un poco a la verdad… solo poco sencilla.

Mi nombre es Miguel y durante los últimos diez meses he sido voluntario del European Solidarity Corps en la asociación maceratense Gruca Onlus, dónde he podido trabajar como educador de museo y gestor del patrimonio cultural en el centro de visitas del Ecomuseo Villa Ficana gracias al apoyo de Amycos.

Me gustaría comentar por que creo que la vida del voluntario no es sencilla y desgranar un poco los misterios del voluntario como especie. Primero de todo por que normalmente tienes que salir fuera de tu zona de confort y, como todos sabemos, poner un pie fuera de esa zona es cuanto menos atrevido. He ahí la primera clave, la vida del voluntario no es sencilla pero si atrevida. Un voluntario debe de atreverse a ir más allá a salir de su círculo y enfrentarse a esos desafíos que le presentará su proyecto.

El voluntario soy yo en este caso, y espero que en un futuro tú que lo estas leyendo. El voluntario es alguien que se atreve con todo o que, por lo menos, se atreve a vivir una nueva experiencia. Lo dicho, no es sencillo dar ese paso pero os prometo que es gratificante. Cuando uno da el paso y entiende que no tenía por que tener miedo de ello, crece. Otra clave… crecimiento

El voluntariado sirve para crecer en muchos ámbitos. Seguro que algún voluntario, dependiendo de su edad ha crecido en altura pero no me refiero a eso, el dar tu ayuda sin esperar nada a cambio es un gesto que, en mi opinión, nos hace crecer como personas.

Por lo tanto, recapitulemos, el voluntario es alguien atrevido que se enfrenta a un desafío saliendo de su zona de confort y que no solo busca crecer si no que también lo consigue. Su vida no es sencilla por que a cada paso que da se encuentra con nuevos desafíos: puede que sea un idioma que no conoce del todo bien, una ciudad nueva o incluso personas que nunca había visto antes. Pero recordad el voluntario es atrevido y no le teme demasiado a estos desafíos por lo que probablemente los superará.

Y así pasan las semanas y los meses y los voluntarios crecemos y aprendemos a base desafíos que nos atrevemos a solventar. Y después, cuando uno menos se lo espera, se da cuenta de que ha cambiado, de que hay algo que le hace ser más solidario en pequeños momentos de la vida, que no le cuesta ayudar o que no le cuesta mostrar apoyo a aquellos que no conoce.

Esa es la recompensa final de la poco sencilla vida de los voluntarios. Todos los desafíos a los que se enfrentan le llevan a transformarse en alguien igual pero en cierta manera diferente, probablemente con los mismos valores pero que tiene más facilidades a al hora de ayudar y apoyar a gente tanto conocida como desconocida. A partir de ese momento, cualquier desafío parece pequeño en comparación con esa recompensa.

Con esta breve narración de la maravillosa no sencilla vida de los voluntarios me gustaría en cierto modo haceros ver como ha sido mi año en Italia e invitaros a que os lancéis a esta vida poco fácil. Que os atreváis como hice yo a vivir nuevas experiencias cada día que os harán crecer y cambiar… siempre a mejor, os lo aseguro. Si tenéis interés en conocer esas aventuras os invito a que leáis el blog de Amycos dónde narro todo eso.

Por el momento y de nuevo os invito a atreveros a vivir esta experiencia y a no temer a dar un poco de vosotros a los demás!

Miguel.

 

Quería hacer una pausa en mi carrera

Me llamo Noémie, soy francesa y tengo 23 años. He hecho mi voluntariado entre septiembre de 2020 y abril de 2021. He decidido hacer un voluntariado porque quería hacer una pausa en mi carrera, y quería ir a otro país, para vivir cosas nuevas, aprender otro idioma, y también trabajar en un proyecto relacionado con el medioambiente.

Quería hacer una pausa en mi carrera

Mi experiencia de voluntariado en Amycos ha sido muy especial, porque he decido hacerlo durante el verano de 2020, periodo marcado por la pandemia. No podía viajar y muchos lugares estaban cerrados, ¡pero a pesar de todo eso he conseguido pasarmelo muy bien!

Mi proyecto de voluntariado contenía 3 actividades diferentes:

La principal era ayudar en la Huerta Molinillo, una huerta ecológica que promueve producción y consumo responsable y respeto del medio ambiente. Es un trabajo bastante físico pero muy interesante. Estás todo el tiempo al aire libre, trabajando con las plantas, en la tierra, lo que me ha gustado mucho. He aprendido muchas cosas, saberes prácticos y teóricos. También es un ambiente de trabajo genial, con gente muy amable, que comparten muy bien lo que saben, por lo que ha sido un placer ir a trabajar allí, a pesar del frío terrible que hace, en invierno, en Burgos (por suerte había un invernadero que permitía aguantarlo mejor).

Las otras partes de mi proyecto estaban relacionadas con las personas migrantes de la ciudad. He ayudado en el comedor social, y en las clases de apoyo escolar para niños y niñas de familias migrantes. He aprendido mucho con los niños, aunque no ha sido fácil todo el tiempo.

También he ido a clases de español en Atalaya intercultural para las personas migrantes, y ha sido una experiencia muy interesante conocer a gente que tiene una cultura y una experiencia de vida muy diferente de la mía.

Claramente con la pandemia todas esas actividades han sido afectadas en parte, como mi experiencia en general y la vida en España.  Es cierto que he encontrado menos gente y que he viajado mucho menos que otros voluntarios antes. Pero la región de Burgos me ha sorprendido, es muy bonita e hicimos muchas rutas por la naturaleza, que a mí me encanta.

Al final esa experiencia me ha permitido conocer a personas muy diferentes y muy interesantes, y me ha dado la oportunidad de aprender muchas cosas concretas relativas al medioambiente y a la agricultura ecológica. Sin embargo, lo más importante es que he aprendido muchísimo también sobre mi misma durante esos meses en Burgos…nunca olvidaré todo eso.

 

Ensuciarse las manos

Soy Fiorina Fazio, decidí participar en el Cuerpo Europeo de Solidaridad porque tengo 30 años, era mi última posibilidad de hacerlo, porque quería aprender un idioma nuevo y porque quería trabajar en un proyecto medioambiental

Ensuciarse las manos

Quiero compartir brevemente mis 9 meses de voluntariado en el proyecto Burgos Solidaria y Sostenible de Amycos en colaboración con Huerta Molinillo y Atalaya Intercultural.

La principal actividad ha sido trabajar en la Huerta Molinillo, una huerta ecológica en el centro de la ciudad. Trabajar en la huerta no ha sido solo un trabajo manual sino educativo y gratificante, ya que conceptos como los de consumo responsable y producción sostenible son fundamentales en un momento tan crítico donde las desigualdades y los problemas relacionados con el cambio climático están aumentando día tras días. “Ensuciarse las manos” cultivando la tierra, observando el ciclo de la tierra para llegar finalmente a la cosecha, es algo tan simple y natural que ayuda a sensibilizar y a educar, y sobre todo significativo para fortalecer las conciencias y la elección de comer de manera sostenible y solidaria.

El proyecto no solo incluye el trabajo manual sino también colaborar con otras organizaciones sociales, y una de ellas ha sido Atalaya Intercultural, cuyo objetivo es ayudar a la población migrante de Burgos. Personalmente, he ayudado en la distribución de la comida en el comedor social y a llevar a cabo actividades educativas con niñas y niños de la escuela primaria.

Más allá de estas actividades he realizado muchas más cosas fuera y dentro del proyecto. A pesar de la emergencia del Covid, conseguimos organizar excursiones y pequeños viajes con las demás personas voluntarias de Amycos y con otras personas de Burgos.

La convivencia con el Covid con sus restricciones y cuarentenas, nos ha obligado a mi, a mis compañeras y a todo el mundo, a cambiar de repente la manera de trabajar, viajar y conocer gente. Sin embargo, a lo largo de estos 9 meses he tenido una gran oportunidad de trabajar y aprender mucho, fuera de mi zona de confort y ahora, puedo decir que mi maleta está más llena.

 

Una posibilidad especial para ver el mundo y conocer gente nueva

Me llamo Eva y soy una ex-voluntaria de Amycos de Eslovaquia. Mi proyecto se llamaba Burgos Solidaria 2019 y duró 11 meses.

Una posibilidad especial para ver el mundo y conocer gente nueva

Durante mi proyecto trabajaba en la oficina de Amycos, pero también en el comedor social y en el apoyo escolar con los compañeros de Atalaya Intercultural y tuve la posibilidad de conocer también el proyecto de la Huerta Molinillo. Lo que más me encantó fue trabajar en el proyecto europeo coordinado por Amycos “Stairways to SDG” era muy interesante y podría aprovechar de mis competencias lingüísticas y trabajar en un contexto internacional con todos los socios del proyecto. El trabajo con Atalaya fue totalmente diferente pero me gustaba mucho estar con gente procedente de diferentes países  y con los  otros voluntarios. Cuando llegué a Burgos no sabía nada de castellano y gracias a esta gente y los profesores de Atalaya he aprendido este idioma.

También viví momentos duros especialmente durante la crisis de coronavirus que empezó en mitad de mi proyecto. Por eso no pude disfrutar de algunas experiencias más culturales y de ocio como las fiestas de Burgos en verano, sin embargo estoy muy feliz de haber disfrutado de este tiempo en Burgos. Durante mi voluntariado he encontrado muchas personas y nuevos amigos. También he visitado lugares interesantes en la provincia y en España en general. Pienso que la naturaleza y las áreas rurales de Burgos son muy bonitas y la gente tendría que conocerla y disfrutarla más.

Pienso que un voluntariado europeo es una experiencia genial para la gente joven que quiere probar vivir en otro país y aprender nuevas competencias. Es una posibilidad especial para ver el mundo y conocer gente nueva. Esta experiencia me ha ayudado mucho en el área profesional y después de volver a mi país encontré trabajo gracias a mi voluntariado en España. Nunca voy a olvidar mi año en Burgos y espero que pueda volver pronto por allí.

Muchas oportunidades para crecer, conocerme mejor y definir objetivos futuros

¡Me llamo Katerina y os voy a contar de mi experiencia en el proyecto Burgos Solidaria 2019!

Muchas oportunidades para crecer, conocerme mejor y definir objetivos futuros

Como parte de este proyecto, he trabajado en Amycos, realizando talleres de sensibilización sobre temas tales como los objetivos de desarrollo sostenible, las migraciones, pobreza etc. en colegios, institutos y centros cívicos. También he creado y editado videos sobre estos temas por las redes sociales. Era algo que ha abierto mi mente y me ha hecho sensibilizar más. Cuando no estaba trabajando en Amycos trabajé en Foro Solidario, una organización que realiza talleres, eventos y también tiene un cine social. Allí estaba tomando fotografías y videos de los talleres, apoyando a los educadores en los talleres con niños/adolescentes  y también he hecho trabajo administrativo de oficina. En Foro Solidario y en Amycos aprendí mucho más de lo que esperaba y he salido llena de nuevas competencias y habilidades.

Parte de ser voluntario europeo también es vivir y trabajar con otros voluntarios de países diferentes. Con Amycos tuve la oportunidad de estar en un entorno con muchas culturas y gente extranjera, algo que me ha ayudado hacer amistades y crear una red en la ciudad. Hice muchos viajes casi en toda España y he visto sitios y lugares que nunca imaginaba ver. De verdad, este proyecto me ha dado muchas oportunidades de crecer, conocerme mejor y definir objetivos para mi futuro. También he conseguido muchos de mis objetivos, como aprender español en un nivel bastante alto y nunca dejar de vivir nuevas experiencias.

Ahora que ya estoy en mi casa en Grecia, puedo decir que he vivido una de las mejores experiencias de mi vida. He conocido gente que nunca voy a olvidar y he hecho amistades que nunca quiero perder. ¡Burgos es una ciudad muy bonita que siempre va a quedar en mi corazón!

 

Una experiencia que ha cambiado mi vida

En octubre de 2019 llegué a Burgos para empezar mi proyecto europeo…

Una experiencia que ha cambiado mi vida

A lo largo de mis 11 meses de voluntariado, he vivido muchas cosas que me han enseñado una nueva forma de ver nuestro mundo y una nueva forma de ser. No os lo contaré todo porque hay que vivirlo para entenderlo pero voy a daros algunas informaciones 😊

Durante mi proyecto, hice varias cosas en el ámbito solidario en Burgos. He ayudado a las personas vulnerables de la ciudad, apoyando niñas y niños, en colaboración con la asociación Atalaya Intercultural.

He ayudado a sensibilizar a los demás sobre temas centrales que nuestro mundo globalizado no tiene que minimizar : la igualdad entre todos los seres humanos independientemente de su origen, el acceso al agua potable para todos, el comercio justo… Y mucho más. Gracias a Amycos ONG, he desarrollado mis conocimientos y mis competencias sobre estos temas tanto como sobre temas de planificación y gestión de un proyecto de cooperación internacional.

He podido abrirme más a la gente y desarrollar un proyecto futuro. A pesar del confinamiento que he vivido lejos de mi familia, tuve la oportunidad de gestionar sesiones de francés en línea en colaboración con el Foro Solidario. Eso me ha abierto puertas aquí en Burgos porque conocí a varias personas.


Todas las tareas que pude hacer me han enseñado una forma nueva de ser : cuidando de los demás, abriendo mi mente y compartiendo sobre temas que me tocan. Esta nueva forma de ser y de pensar viene también de momentos inolvidables compartidos con gente maravillosa : muchas cenas, muchos viajes, muchos partidos de vóley, muchas discusiones, muchas rutas…

Hoy, puedo decir que fue una experiencia única que me ha cambiado la vida. Después de dos semanas en Francia, he vuelto a Burgos para trabajar como profesora y seguir como voluntaria en Atalaya Intercultural. Estoy viviendo en una ciudad que me encanta, rodeada de amigos que tengo para toda la vida.

Estelle Castano.

 

El voluntariado te permiter aprender y poner a prueba tus capacidades

Os presentamos dos chicas burgalesas, Ana y Sara, que hicieron un proyecto de EVS en Eslovaquia con nuestro socio asociado KERIC

  1. ¿Por qué has elegido hacer voluntariado?

Ana: Siempre me ha gustado trabajar con los niños/as desde la educación no formal. Elegí este proyecto por el colectivo con el que se trabaja. Además de vivir una experiencia diferente, conocer a personas de otros países y aprender sobre otras culturas.

Sara: Antes de terminar la carrera de periodismo me empecé a plantear qué quería hacer en el futuro. Quería hacer un máster, pero como no sabía cuál, una amiga me comentó qué era el voluntariado. Así que decidí irme un año a trabajar con niños, a conocer una nueva cultura y a mejorar mi inglés.

 

  1. Hiciste tu proyecto en Eslovaquia, un pequeño país en centro del Europa. ¿Cuáles fueron tus actividades principales durante este proyecto?

 

Ana: Mis actividades principales era preparar actividades en inglés para 2 colegios, utilizando tanto juegos como las nuevas tecnologías para poder comunicarme con ellos. Por otro lado, desde la organización, impartir clases de inglés a niños/as de 9-12 años  y clases de español a adultos. Además de preparar actividades para los diferentes eventos durante el año.

Sara: Cuando hacía voluntariado iba a dos colegios cada semana y participaba en las clases de inglés haciendo juegos a los niños, adaptados a su curso. Además, en la organización daba clases de inglés a dos grupos por semana. También acudía a Cáritas a hacer talleres de manualidades con las señoras que allí vivían. En verano participé en los campamentos que organizaba KERIC, la ONG en la que trabajaba.

 

  1. ¿Cuál fue tu mejor experiencia durante tu proyecto y, al contrario, qué fue lo más difícil para ti?

 

Ana: Poder conocer a personas de otros países y viajar a otros países además de Eslovaquia. Lo más difícil para mí fue la convivencia y el clima.
Sara: Lo más bonito fue ver cómo los niños se esforzaban por comunicarse conmigo y yo con ellos. El momento más divertido fue durante los campamentos de verano. Por otra parte, fue difícil la convivencia en una casa tan pequeña, siendo tantas personas y tan distintas…

 

  1. En tu opinión, ¿por qué los jóvenes españoles deberían elegir hacer el proyecto del voluntariado en Eslovaquia?

 

Ana: El voluntariado te permite aprender idiomas, formación, colaborar en proyectos, actividades de tiempo libre con todo tipo de colectivos y poner a prueba tus capacidades y habilidades.

Sara: Creo que los jóvenes españoles deberían escoger Eslovaquia para hacer un proyecto de Servicio Europeo porque es un pequeño gran país con muchas cosas que ofrecer. Es muy fácil moverse en transporte público, es barato y tiene mucha oferta cultural y mucha naturaleza para disfrutar de ella tanto en invierno como en verano. Además, los eslovacos son muy hospitalarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. ¿Cuál fue el choque cultural más grande para ti? ¿Qué crees que los españoles y los eslovacos tienen en común?  

 

Ana: El choque cultural para mí fue, sus horarios y también su clima. Creo que lo que tenemos en común es que nos gusta pasar tiempo con nuestra familia y amigos.
Sara: Creo que el choque cultural más grande es el horario. El horario español y el eslovaco (o el del resto de Europa) no se parece nada al español, sobre todo a la hora de las comidas, hacer actividades o simplemente cerrar las tiendas y los bares. Creo que tenemos en común la Unión Europea y la cultura católica, lo que hace que ciertas cosas, aunque sean diferentes, tengan el mismo fondo, como la Semana Santa o el día de Reyes.

¡Muchas gracias por vuestras respuestas chicas!