Amycos. Organización no gubernamental para la cooperación solidaria

Amycos

Testimonios Voluntariado Europeo

¿Amycos o Amigos?

Soy Corentin Debrosse pero en España soy Coco. Hice un voluntariado europeo de 9 meses en AMYCOS colaborando también con en el comedor social de ATALAYA intercultural en la ciudad de Burgos.

¿Amycos o Amigos?

Si tengo que resumir mi experiencia de voluntariado del Cuerpo Europeo de Solidaridad con solamente una palabra, sería “amigos”. Aprendí muchísimo sobre mí, mis capacidades, la cultura española… Pero lo que recordaré siempre es el ambiente y todas las personas que he conocido allí.

Primero hablaría de mis compañeras de piso, Stefi y Aikaterini. Como somos tres personas tan distintas con caracteres y maneras de pensar muy diferentes, no sé si nos habríamos conocido sin esta experiencia. Al final, todo ha sido genial ya que queríamos tener un buen ambiente en el piso, nos apoyamos siempre que alguien lo necesitaba con la convivencia y siempre hacíamos actividades o viajes juntos. Todavía seguimos hablando y contándonos noticias sobre nuestra vida.

Segundo, llegamos a conocer a muchas personas en nuestras tareas diarias en AMYCOS. En primer lugar, Alessandro, nuestro coordinador, con quien hicimos la entrevista, organizamos nuestro viaje, trabajamos en el proyecto Stairway to SDG; también nos siguió en las actividades, nos ayudó con nuestro proyecto personal, etc… En segundo lugar, pudimos contar con la ayuda de Estelle, nuestra mentora, que nos ayudó con toda la parte práctica de nuestra vida en Burgos. Por ejemplo, nos acompañó en la ardua tarea de abrir una cuenta bancaria. Y en tercer lugar, durante casi 9 meses compartimos nuestra vida laboral con Andrés, Arianna, Lucía, Ramón, Rosa e Yolanda, las personas trabajadoras de AMYCOS, y también con Alba, Carmen y Sonia las chicas de prácticas de la universidad. Más allá del trabajo, muchos son nuestros amigos y organizamos actividades de ocio juntos como por ejemplo comidas o partidos de volley-ball al aire libre.

Tercero, no éramos los únicos voluntarios que trabajaban con AMYCOS. Conocimos dos grupos de voluntarios europeos del otro proyecto, así que encontramos Fiorina, Noémie y Youssef cuando llegamos y luego a Nawel, Lisa, Lydia y Priscillia en nuestros últimos meses. Además, en medio de nuestro proyecto llegaron también Gaia, Gemma, Giusy y Rosella en otro proyecto de voluntariado. Todos han sido amigos y amigas más o menos cercanos/as, y todos/as de algún modo me han enseñado algo.

Last but not the least, hay mucha gente que gravita alrededor de AMYCOS: Diego que vino a recogernos en Madrid con Alessandro, y que es un amigo cercano y que organizó un montón de viajes; Sonia su hermana y Judith su amiga; Naiara mi novia que conocí en Burgos y con la que ahora tengo un proyecto de futuro; Kate nuestra «mamá» (a la hora de escribir este testimonio estoy con ella de viaje en Dinamarca); Juanje el novio andalú de Stefi; Pedro el amigo loco.

Gracias a todos estos amigos y amigas mi experiencia ha sido tan increíble y con este testimonio también quiero agradecerles por todo, ¡GRACIAS!

9 meses intensos

Me llamo Katerina, soy de Grecia y esta es mi experiencia como voluntaria del Cuerpo Europeo de Solidaridad en España.

9 meses intensos

Llegué a Burgos en enero de 2021, un periodo con un alto número de casos de covid, con el aeropuerto de Madrid cerrado y la mayoría de los vuelos cancelados por condiciones climáticas extremas y sin mucha esperanza de mejora por la pandemia.

Sin embargo durante estos 9 meses no solo pude completar mi proyecto «Burgos Solidaria 2020» sino también gracias a este proyecto tuve la posibilidad de aprender el idioma, viajar, conocer mucha gente de diferentes países y culturas y en general llenarme con muchas experiencias memorables.

Durante mi proyecto estaba colaborando principalmente en las actividades del Foro Solidario, un centro que apoya las entidades del tercer sector  y también desarrolla sus propios actividades y proyectos. Apoyaba principalmente los talleres del centro para infantil y primaria enfocados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el cine social buscando películas que tratan temas actuales y la organización del centro en general. Así mismo, participaba en las actividades de Amycos, como exposiciones, talleres y otros eventos de sensibilización. Todas estas actividades fueron muy interesantes para mi y especialmente los talleres con los/as niños/as.

A pesar de las restricciones por el covid conseguí  visitar muchos sitios del país organizando con otros voluntarios de Amycos pequeños viajes los fines de semana y más largos en vacaciones descubriendo un territorio con todas sus diferencias culturales.

Conocí la cultura española descubriendo algo nuevo para mí cada día. Así mismo, este proyecto me ofreció la oportunidad de entrar en contacto con muchas más culturas diferentes aprendiendo sus expresiones lingüísticas, hábitos y cocina tradicional. No sólo de la cultura italiana y francesa de mis compañeros de piso sino también de los demás voluntarios/as de Amycos que tuve la oportunidad de conocer, aprendiendo sobre el tipo de música que escuchan, la comida que les gusta, sus hábitos y su forma de ver el mundo.

Al mismo tiempo, gracias a los cursos de español que asistía en el Centro Intercultural Atalaya, no solo mejoraba mi español dias tras dias sino también  conocí personas y culturas de diferentes partes del mundo como Ghana, Brasil, Nepal y muchas más, todas con sus historias de vidas muy duras e intensas.

Han sido realmente  9 meses muy intensos llenos de experiencias valiosas y emociones positivas.

Te gusta tanto que te quedas

¡Hola! Soy Stefania y me gustaría compartir mi experiencia como voluntaria europea en Burgos.

Te gusta tanto que te quedas

Me cuesta mucho resumir en pocas líneas los últimos nueve meses de mi vida, así que pensé en compartir unas ‘palabras clave’ del voluntariado que creo pueden reflejar la experiencia de tantas personas que deciden participar en un proyecto CES. Son palabras que, consideradas individualmente, expresan conceptos y valores de gran importancia, pero que juntas componen un rompecabezas de extrema belleza.

Crecimiento: el voluntariado te permite crecer mucho, a nivel profesional y personal. Es un aprendizaje continuo que te ofrece la posibilidad tanto de conocer, aceptar y gestionar tus propios límites, como de descubrir y apreciar tus cualidades.

Personas: las relaciones humanas que se construyen durante el voluntariado, tanto en el entorno laboral como afuera, son indispensables para aprovechar al máximo la experiencia. Las personas que me han acompañado durante este viaje han sido una red de apoyo cuando me encontraba en tiempos difíciles e impulso de energía, propulsor de inspiración y solidez en la vida de todos los días.

Ciudadanía y participación: el voluntariado europeo da la oportunidad de salir de la propia zona de confort y de reconocerse parte de una comunidad que, al principio, se puede percibir como ajena. Llevando a cabo las tareas del voluntariado te pones a disposición de esta misma comunidad y la vives con sus virtudes y contradicciones. Al mismo tiempo, te educas y responsabilizas a través de las tantas actividades de concienciación y solidaridad que se llevan a cabo.

Compromiso: un concepto amplio que, en mi opinión, hace referencia, en este caso, al compromiso de seguir participando y promoviendo estos valores que se interiorizan durante toda la experiencia. Lo que se vive durante el proyecto no se acaba una vez que se vuelve al proprio país. Y no es algo que eliges: simplemente lo que se hace y se aprende es tan importante y necesario que luego, de una forma u otra, promover la justicia social, adoptar comportamientos sostenibles, fomentar valores como tolerancia, respeto e integración de la diversidad se convierte en esencial en tu vida.  El voluntariado ofrece la oportunidad de experimentar de primera mano el hecho de que podemos y debemos hacer algo para construir una sociedad más justa, equitativa e intercultural.

Parece bonito, ¿verdad? Y lo es, pero esto no significa que sea todo fácil y sencillo. Sentimientos de miedo y temor, posibles situaciones de conflicto, necesidad de aceptar y adaptarse a condiciones específicas, despedidas, también forman parte de la experiencia de la persona voluntaria. Y eso no debe asustar, mejor verlo como una oportunidad más para aprender a gestionar emociones o circunstancias que siguen reapareciendo a lo largo de la vida.

Este proyecto me dio la posibilidad de retomar en mano mi vida después de muchos meses de ‘inmovilismo’ y de crear conexiones sinceras y profundas   con personas provenientes de todo el mundo. A mí me gustó tanto que decidí quedarme.

Y tú, ¿te animas a participar?

Una experiencia… poco sencilla

El voluntario es alguien que se atreve con todo o que, por lo menos, se atreve a vivir una nueva experiencia…

Una experiencia… poco sencilla

La vida del voluntario no es fácil decía el otro día Davide, uno de los encargados de llevar a cabo la formación de todos los voluntarios del European Solidarity Corps en Italia… y razón lo le falta. La vida de los voluntarios es una vida de corta duración, quizá un año, una semana o varios meses pero al fin y al cabo corta. El voluntario es alguien que no le teme a esa vida corta poco sencilla. No diré que la vida del voluntario es difícil porque sería faltar un poco a la verdad… solo poco sencilla.

Mi nombre es Miguel y durante los últimos diez meses he sido voluntario del European Solidarity Corps en la asociación maceratense Gruca Onlus, dónde he podido trabajar como educador de museo y gestor del patrimonio cultural en el centro de visitas del Ecomuseo Villa Ficana gracias al apoyo de Amycos.

Me gustaría comentar por que creo que la vida del voluntario no es sencilla y desgranar un poco los misterios del voluntario como especie. Primero de todo por que normalmente tienes que salir fuera de tu zona de confort y, como todos sabemos, poner un pie fuera de esa zona es cuanto menos atrevido. He ahí la primera clave, la vida del voluntario no es sencilla pero si atrevida. Un voluntario debe de atreverse a ir más allá a salir de su círculo y enfrentarse a esos desafíos que le presentará su proyecto.

El voluntario soy yo en este caso, y espero que en un futuro tú que lo estas leyendo. El voluntario es alguien que se atreve con todo o que, por lo menos, se atreve a vivir una nueva experiencia. Lo dicho, no es sencillo dar ese paso pero os prometo que es gratificante. Cuando uno da el paso y entiende que no tenía por que tener miedo de ello, crece. Otra clave… crecimiento

El voluntariado sirve para crecer en muchos ámbitos. Seguro que algún voluntario, dependiendo de su edad ha crecido en altura pero no me refiero a eso, el dar tu ayuda sin esperar nada a cambio es un gesto que, en mi opinión, nos hace crecer como personas.

Por lo tanto, recapitulemos, el voluntario es alguien atrevido que se enfrenta a un desafío saliendo de su zona de confort y que no solo busca crecer si no que también lo consigue. Su vida no es sencilla por que a cada paso que da se encuentra con nuevos desafíos: puede que sea un idioma que no conoce del todo bien, una ciudad nueva o incluso personas que nunca había visto antes. Pero recordad el voluntario es atrevido y no le teme demasiado a estos desafíos por lo que probablemente los superará.

Y así pasan las semanas y los meses y los voluntarios crecemos y aprendemos a base desafíos que nos atrevemos a solventar. Y después, cuando uno menos se lo espera, se da cuenta de que ha cambiado, de que hay algo que le hace ser más solidario en pequeños momentos de la vida, que no le cuesta ayudar o que no le cuesta mostrar apoyo a aquellos que no conoce.

Esa es la recompensa final de la poco sencilla vida de los voluntarios. Todos los desafíos a los que se enfrentan le llevan a transformarse en alguien igual pero en cierta manera diferente, probablemente con los mismos valores pero que tiene más facilidades a al hora de ayudar y apoyar a gente tanto conocida como desconocida. A partir de ese momento, cualquier desafío parece pequeño en comparación con esa recompensa.

Con esta breve narración de la maravillosa no sencilla vida de los voluntarios me gustaría en cierto modo haceros ver como ha sido mi año en Italia e invitaros a que os lancéis a esta vida poco fácil. Que os atreváis como hice yo a vivir nuevas experiencias cada día que os harán crecer y cambiar… siempre a mejor, os lo aseguro. Si tenéis interés en conocer esas aventuras os invito a que leáis el blog de Amycos dónde narro todo eso.

Por el momento y de nuevo os invito a atreveros a vivir esta experiencia y a no temer a dar un poco de vosotros a los demás!

Miguel.

 

Ser ‘Joven Solidaria’ en Bolivia

Carolina Marcos participó en el programa ‘Jóvenes Solidarios’ en 2013, colaborando con proyectos de soberanía alimentaria y canalización de agua en el altiplano boliviano

Ser ‘Joven Solidaria’ en Bolivia

En julio de 2013 por fin conseguí la beca del programa Jóvenes Solidarios de la Junta de Castilla y León que tanto deseaba conseguir tras quedarme de suplente el año anterior.

Esto consistía en participar durante 3 meses, en mi caso de septiembre a diciembre, en  el proyecto de Amycos de dotación de agua potable de Chinchiri-Atojwacha en Bolivia.

Era la primera vez que salía de Europa, así como la primera experiencia en terreno en el mundo de la cooperación al desarrollo.  Tenía muchísimas ganas de vivir la experiencia pero a la vez también tenía algunos miedos, de cómo me desenvolvería allí sola, del viaje, las maletas, las costumbres…

Pero una vez allí, los miedos iban desapareciendo, me fui aclimatando a la altitud, a las comidas (que todo estaba riquísimo), a las costumbres, al ritmo,…y con ello disfrutando de cada momento.

La contraparte local de Amycos, Anawin, tenía su sede en Cochabamba, una ciudad con mucho encanto. Allí me alojaba en una familia que me hizo sentir muy a gusto desde el primer momento y con la que puede conocer la realidad del país a través de sus vidas y experiencias.   Mi trabajo se iba alternando, realizaba tanto trabajos en la oficina como en las comunidades.  Los trabajos en la oficina consistían en preparar los materiales, talleres, documentación y realizar los planos que habría que comprobar en las comunidades. Los días en la ciudad además me sirvieron para conocer gente, hacer amigos e introducirme en la vida de allí.

En las comunidades, era donde venía el trabajo duro, pero también lo más bonito, enriquecedor y lo que más me gustaba. Junto al equipo de Anawin viaje hasta la comunidad, por unas “carreteras” que no me imaginaba, pero con unos paisajes increíbles. Las comunidades de los proyectos donde estuve eran de aproximadamente 15 familias. Estaban situadas casi a 4000 metros de altitud y sus casas eran de adobe y el tejado de paja en una gran mayoría. En esa época, era primavera pero en estos lugares hacia muchísimo frio. Al equipo nos dejaron una de sus casitas para vivir durante los días que trabajamos en el proyecto. Por supuesto que allí no había baños, el agua aún era de difícil acceso ya que íbamos a trabajar en ello. El caminar también se hacía costoso por la altitud pero tuve suerte de no enfermar del mal de altura.

Desde el equipo de Anawin se facilitan los materiales, se realizan talleres de capacitación, se crea con ellos el comité de agua potable y se trabaja junto a ellos en los proyectos. Pero son ellos, los beneficiarios del proyecto, quienes trabajan en su proyecto, quienes cavan las zanjas, transportan los materiales, instalan los tubos con las indicaciones del equipo de Anawin…De esta forma al acabar la ejecución del proyecto ellos son independientes.

Mi trabajo consistía en realizar las mediciones necesarias para luego plasmarlo todo en los planos, contabilizar el material y por supuesto también trabajar junto a ellos realizando la instalación.  Era bonito pasar el día con ellos, aunque muchas veces también resultaba difícil la comunicación con ellos porque hablan en quechua, y aunque la mayoría de ellos también hablan en español les resulta más difícil. Por ello los talleres de capacitación también los realizaban mis compañeros en este idioma y yo les apoya en lo que podía.

Tuve la suerte de poder conocer otros proyectos y participar un poco de ellos. Talleres de nutrición y medioambiente con mujeres un día, con niños otros. Para estos últimos talleres, preparamos unos estuches para niños con botellas de agua pequeñas, para que ellos mismos vieran como podían reutilizar los plásticos que tenían.  También les enseñamos en qué consistía el ecoladrillo. Me impacto bastante que tiraran todo los plásticos que compraban en las ciudades al suelo, pero ellos no son conscientes de los daños que eso ocasiona.

También pude conocer otros proyectos de soberanía alimentaria, en ellos se realizan tanto huertos al aire libre, huertos cerrados y huertos en los colegios. En estos últimos los niños se dividen en grupos para trabajar y responsabilizarse de ellos.

Es difícil plasmar en unas líneas lo que sientes, lo que convives con la gente durante todas esas actividades, pero es algo que marca y mucho. Ves a niños que tienen la cara cuarteada del sol y el frio y que les dejan solos todo el día mientras sus padres van a hacer las tierras, otros caminando durante horas para ir y volver al colegio, padres de familia con muy pocos recursos…pero todos ellos con una bonita sonrisa y muy generosos con lo que tienen y la alegría de su rostro cuando ven que empiezan a tener en su puerta de casa una fuente con agua, sin tener que andar mucho para conseguir agua, o tomar agua en malas condiciones. Y es bonito compartir un rato de la tarde con ellos, jugar con los niños durante horas aunque no hablen en el mismo idioma, compartir algo de comida, un rato de trabajo y conocer un poco sus vidas. Cada día era un nuevo aprendizaje.

Algún día también pude viajar, conocer otros lugares, más historia y realidades del país. También pude conocer a una niña Boliviana y su mama, que tenían una bonita historia con una persona muy especial para mí. Ellas me acogieron en su humilde casa con los brazos abierto una mañana para que nos conociéramos. Fue muy impactante para mí esta experiencia.

Al fin y al cabo, con todas estas vivencias te das cuenta, aún más, de la importancia de la cooperación. Y que lo más importante, no es lo que sepas, las notas que hayas sacado en tus estudios, lo que tengas…Sino las ganas e ilusión por aportar tu granito de arena, de aprender, de abrir tu corazón, de empaparte de esta experiencia y ya en tu lugar compartirlo con los demás y tomar los hábitos de vida acorde con eso que siempre pensabas pero que tras esto cada vez lo tienes más claro y te ayudan a marcar prioridades en tu vida. Y que de todo de esto, todos somos capaces, tan solo hace falta ilusión y ganas.

Para mí, lo mejor de la vuelta y lo más importarte está siendo compartir la experiencia con los que me rodean. Es la mejor manera de hacer llegar lo que allí se vive, como se trabaja y como desde aquí también se pueden hacer muchas cosas para que aquellas situaciones vayan cambiando a otras más justas.

Desde aquí agradecer a Amycos y a la Junta de Castilla y León por llevar a cabo estos programas y darme esta oportunidad. Y por supuesto al equipo de Anawin por lo que me enseñaron y ayudaron durante mi estancia en Bolivia.

Carolina Marcos Sendino.

Experiencia personal

Gustavo Rodríguez compartió su verano de 2013 con muchos de los beneficiarios de algunos de los proyectos de Amycos en Managua

Experiencia personal

Las personas, los paisajes, los olores, las comidas, todo, todo es distinto. Después de dieciséis horas de viaje te sumerges en una nueva realidad. Cuesta adaptarse, pero poquito a poco, al suave, vas siendo consciente de donde estás. La gente te mira, pero es evidente que están totalmente acostumbrados a ver cheles por las calles. Se lo toman a risa, saben que todavía no sabemos hacia dónde mirar. Al llegar al país, primero te impacta lo verdaderamente bonito que es, lo natural y enigmático que puede llegar a ser todo lo que te rodea nada más bajar del avión. Poco a poco, tu experiencia se va convirtiendo en algo más real y tu apreciación del entorno se desarrolla de manera distinta. Ya no es sólo lo que te venden, también es lo que tú percibes al mirar más allá de lo exótico, paisajístico o turístico que pueda ser Nicaragua.

Managua, capital del país, es una ciudad loca, tanto como lo puede ser cualquiera de España, pero la cultura hace que la locura sea distinta. Nosotros nos hospedábamos en San Ramón, uno de los muchos pueblos del departamento de Matagalpa, situado en medio de cerros, de naturaleza en la que perderte.

Recuerdo el 19 de Julio, día dedicado a la conmemoración de la victoria de la Revolución Sandinista frente a la Dictadura Somocista, cuya celebración tiene lugar cada año en Managua. Nunca había estado en una concentración tan multitudinaria, alrededor de un millón de personas se dieron cita para festejar este gran logro nacional. Aunque hay que hacer mención –que también parecen compartir un importante número de ciudadanos nicaragüenses- de que el verdadero enfoque del evento pasaba por el ensalzamiento del presidente Daniel Ortega, más que por un homenaje al pueblo luchador que consiguió su “libertad”.

El día a día, el trabajo, las conversaciones con la gente y los viajes, hacen que cobremos presencia aquí en Nicaragua, que empecemos a ser algo más que meros observadores. Uno de estos viajes nos llevó a San Juan del Sur, completamente distinto a la Nicaragua a la que estábamos acostumbrados. Rebosante de gente extranjera y amantes del surf. Buena opción para tomarse un respiro.

Y se cumplió el mes en tierras nicas.

Cada entrevista es una nueva oportunidad para conocer mejor al pueblo nicaragüense y evitar preconcebir ideas en base a algo desconocido. La manera de relacionarse de la gente es completamente distinta, su día a día es inconcebible para nosotros, pero para ellos es más cotidiano que para nosotros nuestra propia cotidianidad. No es fácil conseguir informaciones ciertas, mucha de la que te ofrecen queda filtrada por elementos que se escapan a tu control. Simplemente, quieren hacer ver que todo va bien, cuando a veces -la mayoría-, no es así.

El cambio en la alimentación y el clima consumen las energías de una manera bárbara, uno se termina adaptando, pero no es fácil, en muchas ocasiones te das cuenta de que te falta energía, de que en otra situación estarías más activo; pero aquí es distinto.

León, ciudad universitaria, recomendadísimo tirarse desde el volcán Cerro Negro en trineo. También salir de fiesta. De nuevo, tierra de guiris. Cuando viajas te das cuenta de lo distinta que es una Nicaragua de otra.

Y al suave terminamos llegando a la última semana en San Ramón, los últimos días en este pueblecito de Matagalpa.

Cuantas aventuras en tan poco tiempo, mucha gente nueva que te enseña y te muestra; si estás predispuesto a conocer y aprender, habrá nicaragüenses que te echen un cable.  En Nicaragua es común encontrarse dos tipos de actitudes: la persona que te ve como un extranjero que viene a “salvar el mundo” y la que te ve como una oportunidad para crecer como  individuo. Estas últimas se van a desvivir contigo, buscarán en todo momento tu bienestar y enriquecimiento de la experiencia nicaragüense.

Dos meses se cumplieron y mi viaje concluía. Dos meses en los que viví increíbles aventuras que sólo Nicaragua puede ofrecer. Un gran país lleno de vida, de verde, de azul, de esperanza y riqueza. Lagos, cerros, playas, montañas, volcanes, ciudades, pueblos, comunidades, personas.

 

Diario de una voluntaria

Sandra Salvador (izqda.) viajó a Nicaragua en diciembre de 2012 como participante del programa Jóvenes Solidarios, promovido por la Junta de Castilla y León. Su cometido como voluntaria era colaborar con las organizaciones locales que trabajan en los proyectos apoyados por Amycos en La Chureca y el barrio de las Lomas de San Judas.
Durante su estancia, ha querido compartir parte de su diario de experiencias con nosotros.

Diario de una voluntaria

Diciembre – Primeros pasos a la interACCIÓN

Buenas desde Managua-Nicaragua!! Gracias a la Junta de Castilla y León y AMYCOS por brindarme esta experiencia… invertir en esta Universidad de la vida.

Mis primeros pasos para aprender se resumen en contacto vecinal, contacto político, aprender de sus culturas y tradiciones y celebrarlo con sus manjares. Realizamos visitas y fiestas conmemorativas de fin de año con los vecinos del barrio y beneficiarios de los proyectos: madres mártires, La Chureca, infancia en el barrio de San Judas, Escuela técnica, Mujeres en Acción,… Me invitaron a la fiesta de Chávez, participé en un concurso de bailes tradicionales y gané dos viajes en crucero por el lago de Managua.

Empiezo a conocer in situ esta realidad con la que voy a convivir por tres meses, destacando el grado de implicación y buen recibimiento mutuo.

Enero – ACCIÓN

Enero empezó genial, el día de Reyes recibí el mejor regalo: un perrito que se llama Canelo, es de color pelirrojo y nos vamos educando poco a poco. Me lo regalaron en La Chureca, cuando estaba realizando visitas y encuestas a los beneficiarios de los proyectos de Microcréditos que desde la Asociación con la que colaboro realiza con crédito revolvente. En la Chureca me tratan genial, tengo un grupo de amigos con los que he desarrollado lazos de amistad y empatía, trasladarse hasta aquí se  requiere todo el día y ellos me  invitan a comer y a frescos naturales. El atardecer desde aquí se mira con otros ojos, el vertedero está a orillas del lago…

Mi familia: Núñez de Briones

El choque cultural es tremendo, hay una gran franja de desigualdad y convivencia de costumbres y tradiciones. No sólo en las acciones laborales sino gracias a Mimi Tere que en nuestras conversaciones me enseña tanto. Por ello considero que el trabajo en terreno no es sólo colaborar con la asociación y basta, sino empaparse de esta realidad fuera del horario laboral.

Participación

El desarrollo de las actividades está marcada por varios factores pero siempre adaptándonos a sus demandas. Desde la Asociación se ha visto que las acciones se deben priorizar a otros proyectos como por ejemplo: Comprobación del material donado a la institución desde Instituciones de los Estados Unidos, encuestas, socialización y continuidad, y  capacitación y talleres ocupacionales de repostería y piñatas.

Mi estancia en Bailadora – Victoria Díez

Mi estancia en la Comunidad de Bailadora ha sido breve pero intensamente aprovechada.

Mi estancia en Bailadora – Victoria Díez

La primera semana fueron días de toma de contacto con la gente, de acercamiento, presentaciones y general eran momentos para conocernos en lo personal. En esos días pude estar presente en la entrega del paquete alimentario a los beneficiarios del proyecto, y también de participar en un taller de género que impartía la ONG ODESAR con hombres de la comunidad. Participar en ésta capacitación me resultó muy interesante, a parte de que el tema es muy importante en la comunidad, me dio la oportunidad de conocerla ONG y poder planificar una reunión para trabajar en juntos (concretamente para no duplicar esfuerzos, si no para unir fuerzas y dar un mejor aprovechamiento de las capacitaciones que ambas entidades realizan dentro de Bailadora).

 En la segunda semana, elaboré junto mi compañera Sara la entrevista familiar, nos planificamos con Don Silvio para realizarlas acompañadas de un guía, puesto que sin acompañamiento sería muy difícil debido a las características del terreno. Empezamos esa misma semana a entrevistar a las familias en algunas zonas de la comunidad.

El martes tuvimos una reunión con la Coordinadora de la Red de Mujeres del Norte de San Ramón, para planificar unos vídeoforos de género con la campaña «El machismo, mata, embrutece y empobrece»,  que se van a llevar a cabo en la comunidad, y la participación en un Congreso de Mujeres de la misma Red y con el Grupo Venancias, expertas en formación de género que trabajan con las comunidades de Matagalpa.

El miércoles visitamos la Comunidad de Las Tablas, en la cual pudimos ver el proyecto de viviendas terminado, y el buen funcionamiento de los huertos.

El jueves nos llevaron por la mañana a visitarla Piedra Bailadora, de la cual y de su historia surge el nombre dela Comunidad. Por la tarde tuvimos una reunión con los hombres beneficiarios del proyecto, en la cual debatieron cuáles eran las necesidades de su comunidad y las capacitaciones que querían recibir. Y para cerrar la semana nos reunimos además con Odesar para planificar las capacitaciones.

La tercera semana siguió con la práctica anterior. El lunes nos reunimos con la profesora del colegio para ver en qué días o de qué manera se podía colaborar con ella (trabajo que realizará mi compañera Sara durante su estancia). Por la tarde tuvimos la primera reunión con los jóvenes, y de ella surgió la idea de realizar un taller de computación básico. Los jóvenes están muy motivados y son conscientes de que por estudios y porque las nuevas tecnologías son importantes, tienen que aprenden a desenvolverse delante de un ordenador. Se realizó una prueba de cómo podría ser el taller durante esa misma semana, trabajando unos contenidos básicos sobre las funciones del ordenador, sus utilidades, primeros acercamientos con el teclado, ejercicios básicos de Word (en los que se trabajada indirectamente el tema de género, con lecturas, ejercicios y ejemplos tomados de libros que los chavales tenían que leer y trabajar mientras no les tocaba el turno del ordenador). El balance de esta primera toma de contacto ha sido muy positivo. Los jóvenes han mostrado responsabilidad con la puntualidad y la asistencia. Buena predisposición por aprender, y mucha motivación para que el taller siga adelante.

El martes acompañamos a Don Silvio, a la reunión que organizó Odesar en San Ramón. Era una reunión con todos los líderes de las diferentes comunidades del municipio para elaborar de forma comunitaria un Plan Estratégico de desarrollo. Fue muy interesante y surgieron ideas de trabajo a largo plazo muy buenas.

El jueves participamos en la capacitación de género de Odesar, que consistía en hacer repaso y multiplicar los conceptos aprendidos. Fue muy participativa, y asistieron tanto jóvenes, adultos, como personas mayores, por lo cual, los debates y la reflexión grupal fue muy enriquecedora.

El viernes realicé junto con Carlos, un compañero de Odesar, la capacitación de Sexo y Drogas con los jóvenes de la comunidad. El tema les resultó muy interesante, y las dinámicas generaron mucho debate. La valoración del taller fue positiva, pues los jóvenes dinamizaron, quedaron aclarados los conceptos y se hablaron temas serios con respeto y responsabilidad.

Los tres primeros días de la cuarta semana participé junto con mi compañera Sara y María en el Encuentro de Mujeres de las diferentes comunidades de Matagalpa. Fueron tres días de formación en género, dinámicas, reflexiones y concienciación de la nueva campaña ya antes mencionada. Asistimos al encuentro por dos motivos: uno para acompañar a María, que ha sido elegida en la comunidad como futura capacitadora en género; y dos, porque nos parecía muy enriquecedor participar con dos entidades tan expertas en el tema.

El jueves tuvimos una reunión con las mujeres de la comunidad, y se hizo un pequeño diagnóstico de las necesidades que ellas encontraban, y se plantearon ideas muy interesantes, como por ejemplo la de poder formar una cooperativa de mujeres para vender cuajadas. También se decidió con ellas las capacitaciones a tener durante la estancia de mi compañera Sara.

El viernes fue mí último día, un día normal de trabajo, por la mañana entrevistas, y por la tarde para despedirnos todos, hicimos una piñata con toda la comunidad.

Como decía al principio, ha sido poquito tiempo, pero muy bien aprovechado. En este período hemos realizado 25 entrevistas, tenido 3 reuniones con la comunidad, y diferentes reuniones con agentes externos, pero que con los cuales hemos considerado necesario hacer un buen trabajo en equipo.

Para terminar me gustaría expresar mi agradecimiento a todas las personas de la comunidad por su amabilidad, su hospitalidad, y por hacerme sentir una más. La experiencia con la familia de Doña Paula ha sido excelente, se han preocupado muchísimo por mí, por que estuviera bien, y hemos compartido muy buenos momentos. El líder, nos ha gestionado muy bien el trabajo diario en la comunidad, así como todos los guías que nos han acompañado.

La comunidad Bailadora nº 1 está llena de energía y ha hecho que mi experiencia en Nicaragua fuera del todo perfecta.

En Managua a 6 de Noviembre de 2012.

 

Victoria Díez Fernández

 

CARTA DESDE NICARAGUA

Rosa Merchán (dcha.) es otra de nuestras voluntarias. Ella viajó como cooperante a Nicaragua con AMYCOS entre el 2 y el 30 de enero de este año. A la vuelta nos contó, con sus propias palabras, lo que supuso para ella este viaje. Primero que todo, quisiera agradecer a Amycos la oportunidad que me ha […]

CARTA DESDE NICARAGUA

Rosa Merchán (dcha.) es otra de nuestras voluntarias. Ella viajó como cooperante a Nicaragua con AMYCOS entre el 2 y el 30 de enero de este año. A la vuelta nos contó, con sus propias palabras, lo que supuso para ella este viaje.

Primero que todo, quisiera agradecer a Amycos la oportunidad que me ha ofrecido para viajar a Nicaragua y todo el apoyo logístico y emocional que durante mi estancia me brindó. Esta es la primera vez que realizo un viaje de cooperación, y hacía tiempo que tenía el deseo de realizarlo. Uno siempre piensa que quizá puede aportar algo y echar una mano, pero aparte de eso, lo que en particular buscaba de este viaje era una experiencia personal y conocer de primera mano un mundo, que sin duda, me era bastante ajeno, y que por mucho que te lo muestren en televisión, te lo cuenten y todo lo demás, no hay nada como vivirlo directamente.

La forma en que Amycos plantea (y planea) un viaje de un mes me pareció muy interesante. Aunque la idea es colaborar en un proyecto concreto durante la estancia, es sobre todo planteado como un viaje de conocimiento de la realidad del país, la posibilidad de visitar varios proyectos que Amycos apoya y ver así cuales son los diferentes modos de trabajo y desarrollo social en Nicaragua. Tras mi experiencia soy realmente consciente de la importancia que tiene esta forma de enfocar la estancia, pues un mes ha sido en mi caso, el mínimo de tiempo necesario para «poner los pies sobre la tierra», ser consciente de la dura realidad que me rodeaba, sobreponerme al fuerte impacto emocional que esto supone e integrarlo todo de modo que fue a partir de la cuarta semana cuando pude sentir que sería realmente capaz de rendir al máximo. Fue entonces, cuando sentí la necesidad de quedarme por mucho más tiempo.

No quiero decir con esto que sintiera que no estaba colaborando o realizando una labor de utilidad, pues muchas veces, sólo con estar apoyando y sobre todo escuchar a las personas, niños y mayores, uno tiene la sensación de estar aportando más que el propio trabajo que se está realizando. El proyecto en el que estaba colaborando a diario es JYNCE (Jóvenes y Niños con Esperanza), este proyecto está ubicado en San Judas, uno de los barrios más pobres de Managua. Consiste en un consultorio médico, laboratorio y dispensario de medicinas que funcionan por la mañana, y por las tardes voluntarios imparten clases de reforzamiento escolar a los niños. En mi caso, como el curso escolar empezaba a primeros de Febrero me he perdido la alegría de los niños que sin duda es algo muy gratificante, aunque a cambio he tenido mucho contacto con los voluntarios, en su mayoría adolescentes, lo cual me ha enriquecido mucho.

Tuve la suerte de visitar otros proyectos que Amycos apoya para conocer como funcionan. Estos proyectos son los siguientes:

– La Casa Hogar que acoge a niñas adolescentes con problemas familiares, Natras que es un proyecto con niños trabajadores y el Proyecto Samaritanas que presta servicio a mujeres, adolescentes y niñas en alto riesgo de Explotación Sexual. Estos proyectos son desarrollados por las Comunidades Eclesiales de Base (C.E.B.).

– El instituto de Acción Social Juan XXIII, que desarrolla variados proyectos cubriendo las áreas de salud, educación, vivienda, prevención y actuación en casos de desastres o catástrofes.

– Viviendas construidas para familias de mínimos recursos en la zona de Posoltega. Pude conocer el entorno y la vida rural de las comunidades donde han sido construidas. Amycos colabora con la Fundación de Augusto César Sandino ( F.A.C.S) para el desarrollo de estos proyectos de vivienda.

Por otra parte, también tuve la oportunidad de conocer uno de los lugares que más me ha impactado, La Chureca, el mayor basurero de Managua, donde en un poblado colindante habitan un buen número de familias que sobreviven recolectando materiales reciclables (plásticos, hierro, cinc, papel, etc.). Aquí se están llevando a cabo pequeños proyectos de micro-créditos de modo que algunas familias puedan prosperar y también se está rehabilitando una pequeña escuela.

La sociedad «Nica» a pesar de la pobreza, en muchos casos extrema, es una sociedad muy alegre, con su manera «tranquila» de ser, muy abierta y acogedora. Personalmente, me enriquece su modo de ver la vida, y la forma de hablar abiertamente sobre las emociones con gran sensibilidad. Igualmente, disfruté de las largas conversaciones sobre la política local e internacional, que son algunos de los temas favoritos de la mayoría de los nicaragüenses.

Me han preguntado varias veces al volver qué es lo que me traje de Nicaragua. La respuesta es sencilla, sobre todo aprendí muchísimo de la gente, de las historias, de la cultura, de la forma de vivir, de las necesidades, nunca imaginé que en un sólo mes pudiera cambiar tanto mi modo de mirar al mundo. De algún modo, ya no puedo volver a «mi mundo» anterior como si todo lo demás no existiera, y aunque es necesario un tiempo para digerir lo que uno vive tan intensamente en unas pocas semanas, creo que en cierta manera he adquirido un compromiso conmigo misma que me obliga a ser consciente de que ese mundo es también mi mundo.

REFLEXIONES DE UN VOLUNTARIO

Unas fotografías de Ciudad Sandino tomadas por otro de los voluntarios de AMYCOS tiempo atrás fueron su primer estímulo para esta experiencia. Desde entonces, Jose venía planteándose la idea de viajar a Nicaragua para conocer esa realidad. Su estancia duró dos meses, gran parte de los cuales los pasó colaborando con el proyecto JYNCE (Jóvenes […]

REFLEXIONES DE UN VOLUNTARIO

Unas fotografías de Ciudad Sandino tomadas por otro de los voluntarios de AMYCOS tiempo atrás fueron su primer estímulo para esta experiencia. Desde entonces, Jose venía planteándose la idea de viajar a Nicaragua para conocer esa realidad.

Su estancia duró dos meses, gran parte de los cuales los pasó colaborando con el proyecto JYNCE (Jóvenes y Niño Con Esperanza) con el que AMYCOS trabaja estrechamente. Allí colaboraba en las diferentes actividades y trabajos que se llevaban a cabo y, tal y como le vemos en la fotografía, daba clases a varios de los chicos que forman parte de este proyecto.

Estas son algunas de las reflexiones que, tras su viaje, quiso compartir con nosotros.

Todo es muy precario y desde luego que no tienen unas condiciones de higiene, salud y educación dignas. Suena fuerte, pero la miseria es su forma de vida cotidiana, sin embargo me entusiasmó la alegría de la gente y que bailen a todas horas y muy bien.

Resaltaría dos problemas como algunos de los más graves: la corrupción gubernamental, gobierne quien gobierne, y el analfabetismo de las personas. Las instituciones públicas parecen de “mentira” o de “broma”. El sistema real para tramitar muchos permisos es la “mordida” o el amiguismo. A menudo son escollos insalvables de muchos proyectos de desarrollo.

Por otro lado, la educación de las personas es fundamental. Los dos problemas están ligados puesto que una persona sin educación no sabe, por ejemplo, qué derechos puede exigir al gobierno. Por esta razón creo que la educación por parte de los ciudadanos y la dificultad económica para desarrollar las iniciativas que puedan tener son sus principales carencias.

Las ONG´s mejoran considerablemente las condiciones de vida de los ciudadanos a través de una vivienda digna, proporcionando educación o salud. Sin ir más lejos, es impresionante ver el impacto de la labor de Amycos en muchas familias. Sin embargo el asistencialismo no contribuye al desarrollo.

El gobierno español y la UE por otro lado, deberían colaborar con el gobierno nicaragüense para desarrollar políticas serias y rigurosas.

A menudo en Nicaragua recurren al colonialismo español, al FMI, a la guerra fomentada por los americanos o al Banco Mundial, entre otros aspectos, para explicar la pobreza nicaragüense. Yo no les quito culpa, pero con todo y sobretodo, hoy por hoy, cuando Nicaragua vive una situación más estable sin tanta ingerencia extranjera, opino que son los propios nicaragüenses los que más pueden cambiar y mejorar el país.

La ayuda internacional es vital para el desarrollo, pero su eficacia y sostenibilidad está supeditada a la voluntad del gobierno y de los beneficiarios de cada proyecto.

Durante mi estancia estuve en contacto con varios tipos de organismos de cooperación como son la Agencia de Cooperación Española (AECI), otras ONG´s como Redes de Solidaridad o con organismos locales como el Instituto Juan XXIII. En concreto me gustó mucho un proyecto de la AECI, porque es fácil apreciar el cambio integral que las familias beneficiarias han experimentado.

El Instituto Juan XXIII es un organismo local de ayuda al desarrollo que, a mi entender, realiza una labor magnífica creando redes de salud y educación e integrando proyectos aislados, de hecho, firmamos un acuerdo con ellos para que apoyen nuestra venta social de medicamento, pero aún así quedan muchas cosas por hacer.

Una de las estadísticas más descorazonadoras para mí es la que indica que las diferencias entre norte y sur aumentan en lugar de disminuir, a la par que también aumenta la pobreza en el mundo a pesar de “tanta” ayuda internacional. Es evidente, pues, que no se lleva el camino adecuado.

¿Qué cambiar? Cambiaría muchas cosas. Por ejemplo, globalización económica sólo de la mano de la globalización social… ¿puede hacer una empresa española en Nicaragua lo que no hace en España simplemente porque allí no existen leyes?

También, me uno al eslogan de Natura, “piensa globalmente, actúa localmente”.

Concienciar a nuestra sociedad es fundamental. Por ejemplo, se oye continuamente que la inmigración está aumentando la criminalidad y saturando la seguridad social. ¿Es una visión sesgada? ¿Les reconocemos también que están prestando un servicio impagable a la sociedad como cuidar de gran parte de nuestros ancianos? ¿Les integramos en nuestra sociedad? ¿Les tratamos como iguales?

En fin, no me quiero ir por las ramas… creo que hay muchas cosas que cambiar y todos podemos contribuir al cambio… piensa y conoce globalmente, pero actúa localmente.