Amycos. Organización no gubernamental para la cooperación solidaria

Amycos

Testimonios Voluntariado Internacional

ENTREVISTA A UNA «JOVEN SOLIDARIA»

Asunción Bautista es una de las participantes del programa «Jóvenes Solidarios» en el que esta año ha participado AMYCOS. A través de esta entrevista puedes conocer cuál ha sido su experiencia de voluntariado y qué es lo que ha descubierto en Nicaragua. – ¿Cuánto tiempo estuviste y qué hiciste durante tu estancia? Qué lugares visitaste, […]

ENTREVISTA A UNA

Asunción Bautista es una de las participantes del programa «Jóvenes Solidarios» en el que esta año ha participado AMYCOS. A través de esta entrevista puedes conocer cuál ha sido su experiencia de voluntariado y qué es lo que ha descubierto en Nicaragua.

– ¿Cuánto tiempo estuviste y qué hiciste durante tu estancia? Qué lugares visitaste, dónde te alojaste, …

Mi estancia fue del 06-07-07 al 06-08-07 al principio estuve realizando un curso de cooperación sobre la situación de Nicaragua y conociendo los diferentes proyectos de desarrollo de varias organizaciones y colectivos con los que colabora Amycos. Después realicé en Betania un estudio de la situación familiar a través de entrevistas personalizadas, un informe sobre la situación y expectativas de los jóvenes para que posteriormente las acciones que se desarrollen en la comunidad sean encaminadas a la problemática familiar ( salud, violencia de género, hábitos alimentarios, analfabetismo…). A la vez colaboré en un proyecto que se desarrollaba en dicha comunidad con los jóvenes, niños y adolescentes sobre educación en valores y responsabilidad en el desarrollo de la comunidad. Me alojé en la Casa de la Juventud de Managua y después en la casa comunal de la comunidad de Betania

-¿Por qué decidiste hacer ese viaje?

Tenía la inquietud y necesidad de conocer cómo se desarrolla la labor de las ONGs en esos países y cómo afecta a la comunidad.

También colaborar en dicha labor y aprender de las costumbres, valores de la gente de Nicaragua.

-¿Elegiste Nicaragua por alguna razón en especial?

Sí, para ver cómo un país rico en riquezas naturales está empobrecido y cómo el pueblo lucha por su desarrollo con el apoyo exterior.

-¿Cómo describirías la situación en la que viven sus habitantes?

Una situación de pobreza pero con el deseo que mejorar dicha situación.

-¿Qué es lo que más te llamó la atención?

El cariño, los valores y la lucha que tiene la mujer de Nicaragua.

-¿Cuáles crees que son sus principales carencias o necesidades cotidianas?

La alimentación, el agua potable, la vivienda, la educación superior, la falta de empleo.

-¿Cuáles son los principales problemas a los que debe hacer frente ese país, o sus habitantes? (Corrupción gubernamental, desigualdad, explotación de las multinacionales, …)

Explotación de toda la riqueza que tienen de recursos naturales por las multinacionales con la permisividad de los gobiernos del ¿primer mundo? y de su propio gobierno. Las deudas internas del país, el desigual reparto de las riquezas… Uno de los problemas fundamentales es que ellos empiecen a concienciarse de que el pueblo es el motor del desarrollo económico, educativo, social y que deben luchar para conseguir que mejore su situación. La ayuda externa en este caso y la religión ha parado este proceso de lucha, creando en la mayoría de los casos gente dependiente de sus ayudas y no partícipes de su cambio.

-¿Qué se puede hacer desde aquí para mejorar su situación?

Apoyar las ONGS como Amycos que favorecen el desarrollo del país haciendo partícipes directos a sus destinatarios. Concienciar al resto de la población de la situación del mundo por el capitalismo, consumismo y mal reparto de las riquezas. Ser coherente en tu vida, potenciar los valores como la solidaridad, igualdad y apoyo mutuo. Sentirte y hacer sentir a las personas como ciudadanos del mundo y responsables de la situación actual.

-¿Percibiste la llegada de algún tipo de ayuda a nivel internacional? ¿Entraste en contacto con otras ONG´s o cualquier otro tipo de organismo de cooperación…?

Sí, conocí la labor de Amycos en Nicaragua con sus diferentes proyectos, también entré en contacto con la labor de otros organismos de cooperación y colectivos favoreciendo el desarrollo en las comunidades.

-En tu opinión, ¿crees que el actual camino que estamos llevando en los países desarrollados es el adecuado para solucionar los problemas de desigualdad entre Norte y Sur? ¿Qué cambiarías?

Me gustaría contestar con este texto de Galeano que refleja muy bien lo que siento. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho a soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible: el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juegan el niño sin saber que juega; en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar; si no los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; los políticos no creerán que la los pobres les encanta comer promesas; la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo; la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero; nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene; el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra; la comida no será mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos; nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; los niños de la calle no serán tratados como basura, porque no habrá niños de la calle; los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos; la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla; la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda con espalda; una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América, una mujer india, gobernará Guatemala y otra Perú; en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar los tiempos de la amnesia obligatoria; la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo; la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas partes»; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar; seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como

TRABAJO DE COOPERACIÓN

  María Arnáiz viajó a Nicaragua en otoño de 2008. Allí colaboró con varios de los proyectos que lleva a cabo el Instituto Juan XXIII, uno de los socios locales de Amycos. A su vuelta quiso compartir con todos vosotros parte de su viaje y las principales reflexiones que le surgieron sobre la cooperación y […]

 

TRABAJO DE COOPERACIÓN

María Arnáiz viajó a Nicaragua en otoño de 2008. Allí colaboró con varios de los proyectos que lleva a cabo el Instituto Juan XXIII, uno de los socios locales de Amycos.

A su vuelta quiso compartir con todos vosotros parte de su viaje y las principales reflexiones que le surgieron sobre la cooperación y el contexto social de este país centroamericano.

Anduve en Nicaragua tres meses, en el Instituto Juan XXIII (UCA), contraparte de Amycos. A través de ellos conocí el país y a su gente. El segundo país más empobrecido de América Latina.

Fue hace ya meses, y siento una dicotomía entre haber vivido experiencia que deja huella, y de una ensoñación lejana, a pesar de mantener contacto con los compañeros nicas.

En un ejercicio de acercamiento recupero la memoria del Instituto Juan XXIII del año 2008. Dejando en ella mis pasitos como alumna, como técnica y como persona.

Tuve la suerte de permanecer en Nicaragua en el Instituto Juan XXIII los tres últimos meses del año 2008, eso me permitió no sólo participar en las actividades, sino que también me mostró una síntesis de los esfuerzos del trabajo de la gente, de profesionales y participantes. Como radiografía de mi recorrido: entré por la puerta del programa de educación conociendo el proyecto de «Servicios Educativos en Red» y «Mejora de niveles educativos en Terrabona»; conocí las ventas sociales de medicamentos y el proyecto de «Salud para mujeres en el sistema penitenciario» y «Proyectos de agua en Cacalotepe».

Mis estancias más largas sucedieron en los proyectos de «Formación de líderes y organización comunitaria», «Promoción y desarrollo de la mujer», «Mejora de la calidad de vida de la población de 3 comunidades rurales del municipio de Ciudad Darío», «Proyecto habitacional en Tipitapa» y «Fortalecimiento de capacidades para la reducción del riesgo».

Por una parte tal recorrido podría sonar al refrán de «el que mucho abarca poco aprieta», pero tampoco podría suceder de otra manera. La realidad parcializada de cara a obtener subvenciones, y segmentada por disciplinas profesionales, no organiza el escenario cotidiano de la gente. La necesidades en todas estas esferas: salud, vivienda, fortalecimiento comunitario a nivel organizativo y de capacidades… están imbricadas en la vida diaria de las gentes y, en coherencia, también en la metodología de intervención de mis compañeros del Instituto. Así pues mi acercamiento a su trabajo había de suceder de tal forma, como una hebra que se va entretejiendo y creando una estructura, para mí, un esquema de comprensión del contexto actual nicaragüense.

He hecho resaltar en negrita algunos de los proyectos que conocí de primera mano, que Amycos ha apoyado como agencia cofinanciadora entre otras agencias españolas, inglesas, escocesas y holandesas que trabajan con el Instituto Juan XXIII.

A través de ellos 34 escuelas se han beneficiado de material y de procesos de capacitación (3.723 estudiantes y 220 docentes), 267 personas (59 familias) del casco urbano que vivían en condiciones precarias y de riesgo se han beneficiado del proyecto de vivienda; 517 personas beneficiarias de pozos de agua…

Estos datos los recojo porque quiero visibilizar y reforzar que se pueden hacer cosas, que estos chicos que nos cruzamos por las calles, que no sabemos muy bien qué consecuencias tienen sus esfuerzos, arriman el hombro y que, a través de procesos acompañados por buenos profesionales, la gente puede ser protagonista y agente de su propio desarrollo.

Con ello no quiero decir que esté conforme con la cooperación y el concepto de desarrollo existente, el cual necesita una revisión desde la raíz.

Hay que caminar hacia un cambio de paradigma, la deconstrucción del concepto de desarrollo y la invención de un “algo” que guíe acciones no desiguales. Pero mientras…habrá que caminar, con coherencia y responsabilidad, pero caminar.

Como dato final, para dar qué pensar en cuestiones de género, según la memoria del 2008 del Instituto Juan XXIII, en los proyectos educativos la representación de la participación de la mujer era del 98%, y en los de formación de líderes el 75%… ¿Qué le lleva a la mujer nicaragüense a ser más participativa en un contexto fuerte de machismo? ¿y si pensamos a su vez en la diferencia de porcentajes por ámbito de actuación?…

Como veis mi fuente de referencia ha sido la memoria del Instituto, y además de por una razón de contenido de trabajo, tiene otra visual. Bastantes fotos que documentan gráficamente la misma son autoría mía. Para nada son grandes imágenes, pero si mis compañeros nicas se identificaron con mi ojo fotográfico, eso me dice que miramos el mundo de forma parecida, o que me supe acercar a su mirada. Las dos opciones me gustan. Os invito a que la oteéis.

IMPRESIONES DE UNA NUEVA COOPERANTE

  Elsa (izq.) pasó el mes de julio en Nicaragua, visitando los proyectos que Amycos lleva a cabo allí. Ella, y otra decena de trabajadores de Caja de Burgos, quisieron conocer cómo trabaja Amycos y cómo vive el pueblo nicaragüense con la intención, de un futuro no muy lejano, comenzar su propia andadura de solidaridad […]

 

IMPRESIONES DE UNA NUEVA COOPERANTE

Elsa (izq.) pasó el mes de julio en Nicaragua, visitando los proyectos que Amycos lleva a cabo allí. Ella, y otra decena de trabajadores de Caja de Burgos, quisieron conocer cómo trabaja Amycos y cómo vive el pueblo nicaragüense con la intención, de un futuro no muy lejano, comenzar su propia andadura de solidaridad y lucha por la justicia a través de Voluntas.

Tras su regreso, Elsa comparte con nosotros sus reflexiones.

Hace ya días que hemos vuelto de Nicaragua el grupo de Voluntas de la Caja, pero las experiencias vividas allí nos acompañan cada día y permanecerán siempre dentro de nosotros como algo único e irrepetible. Personajes de allí como Indiana, Ana María, Emilio o Emperatriz habitarán desde ahora en nuestros recuerdos y en nuestro presente. También las personas de la Caja que hemos compartido esta experiencia: Raquel, Begoña, Angel, Diego, Amaya, David, Oscar, Carlos, Iván y Elsa nos sentimos ahora muy cerca después de vivir en estrecha convivencia momentos tan intensos, y os agradecemos vuestro apoyo y el interés que habéis demostrado siguiendo día a día el blog de Amycos. Desde que hemos vuelto nos hemos empeñado en buscar ocasiones para reunirnos de nuevo y revivir el espíritu nica que compartimos, y avanzar en el desarrollo de un proyecto de la Caja allá.

Las semanas de convivencia que hemos pasado entre nosotros y con la gente de allí nos han enseñado muchas cosas. Algunas están relacionadas con la realidad de nuestro mundo y la miseria en la que vive una gran parte de la población mundial que carece de productos básicos como alimentos, agua o un techo para resguardarse de la lluvia; pero aunque pueda parecerlo, la experiencia no ha sido de tristeza y pesimismo, sino de alegría, de superación y de esperanza.

Las situaciones vividas nos han hecho reflexionar sobre nuestra forma de vivir en la sociedad “desarrollada”, basada en el consumo, que nos brinda todos los bienes materiales pero que en el camino ha perdido valores esenciales y que genera en muchos casos ansiedad, crispación, soledad y estrés.

Las personas con las que hemos convivido nos han impactado con su forma de sonreír a la vida, con sus ganas de luchar por mejorar su situación y la de los que lo rodean, con su cariño, su generosidad sin límite, su calor y su forma más simple y más humana de entender la vida.

El viaja de Nicaragua ha sido un viaje de reflexión, de conocimiento y de aprendizaje. Hemos conocido otro país, otra cultura y otra forma de entender el mundo y de vivir la vida, y hemos aprendido sobre nosotros mismos a través de personas que, sin tener nada, nos lo han dado todo. Creo que una vivencia como esta es capaz de transformarnos en muchos aspectos, y estamos trabajando para desarrollar un proyecto propio que permita a otros compañeros vivir una experiencia tan gratificante como la que hemos vivido nosotros.

Elsa Martínez Caballero

Voluntas Caja de Burgos

LA ESENCIA DE UN VIAJE A NICARAGUA

Mónica Núñez es una de las participantes del programa Jóvenes Solidarios 2008. Estuvo en Nicaragua durante tres semanas asistiendo al curso al desarrollo sobre el terreno que organiza Amycos. Estas son algunas de las impresiones que ha querido compartir con vosotros tras su regreso. La situación que se vive en Nicaragua es «difícil, difícil de […]

LA ESENCIA DE UN VIAJE A NICARAGUA

Mónica Núñez es una de las participantes del programa Jóvenes Solidarios 2008. Estuvo en Nicaragua durante tres semanas asistiendo al curso al desarrollo sobre el terreno que organiza Amycos.

Estas son algunas de las impresiones que ha querido compartir con vosotros tras su regreso.

La situación que se vive en Nicaragua es «difícil, difícil de explicar y difícil de vivir. Es como que estuviesen anclados en años atrás en la actualidad. Es complicado ver que en pleno siglo XXI, frase muy típica, existan miles de personas que no tienen unos recursos mínimos».

En su vida cotidiana faltan «esos principios que recogen muchas Constituciones pero que son difíciles de cumplir, como pueden ser la alimentación, salud, educación, vivienda. Creo que los políticos que han gobernado no lo han hecho demasiado bien y tienen a un país en la ruina, un pueblo luchador y con futuro, pero mal llevado y abandonado.

La concienciación y la sensibilización son tareas fundamentales en la sociedad. El hablar sobre una realidad tan diferente y dura es una buena forma de concienciar a la gente. La cooperación es el futuro y el presente de muchos países. Todo el mundo debería saber como está la gente del Sur, lo jodido que lo tienen allí. En estos tiempos de crisis muchos países y gobernantes se dan cuenta de que tienen que pedir a otros que le echen un cable, pero, ¿qué pasa para esa gente que vive una crisis constante, que no tiene ni ha tenido nunca nada? Existe demasiada teoría en Derechos Humanos y solidaridad y poca práctica».

En mi viaje «percibí la ayuda internacional. Nos movíamos con Amycos y vimos lo que habían realizado y lo que se estaba llevando a cabo allí, en Nicaragua. También veíamos otros organismos y ongs, y sí parece que llegue ayuda. No conozco las cuentas de cada asociación pero sí llegan cosas.»

Me quedo con «el buen recibimiento, la sonrisa de los niños y la resignación y la lucha de la gente».

UNA VISIÓN DEL SUR

Os presentamos a Javier Andaluz, un joven abulense que ha participado, en julio de 2009, en el programa Jóvenes Solidarios. Permaneció durante tres semanas en Nicaragua, donde conoció de cerca algunos de los proyectos de Amycos. Ahora quiere compartir con todos vosotros parte de esta experiencia. Uno de los primeros sitios que visitamos fue “la […]

UNA VISIÓN DEL SUR

Os presentamos a Javier Andaluz, un joven abulense que ha participado, en julio de 2009, en el programa Jóvenes Solidarios.

Permaneció durante tres semanas en Nicaragua, donde conoció de cerca algunos de los proyectos de Amycos.

Ahora quiere compartir con todos vosotros parte de esta experiencia.

Uno de los primeros sitios que visitamos fue “la comunidad de Betania, situada en los alrededores del municipio de Posoltega, una comunidad formada por segundos desplazados del huracán Mitch, donde Amycos tuvo un proyecto de vivienda. Pasamos la noche con ellos, y a la mañana siguiente desayunamos con las familias, las cuales se mostraron muy acogedoras y fomentaron un encuentro muy emotivo para mi. Tras esto compartimos con los chicos del pueblo diferentes juegos y una piñata.

Después visitamos otras comunidades donde se habían llevado a cabo proyectos de vivienda, unos más exitosos que otros. También visitamos comunidades rurales como los Llanos y Mª Jesús Olivas. En esta última comunidad se estaba llevando a cabo un proyecto de viviendas y tuvimos la oportunidad de echarles una mano para pintar sus casas. Visitamos también la isla de Ometepe, donde compartimos el día con una cooperativa de agricultores, y también visitamos un proyecto cerca de León donde se había hecho una escuela, un comedor,…”

Además de esto “en la capital tuvimos la posibilidad de acercarnos a la UCA (Universidad Centroamericana), donde importantísimos ponentes como Fernando Cardenal, María Vigil, la gente del Instituto Juan XXIII, etc. nos dieron una visión histórica, política y económica de Nicaragua, lo que nos sirvió muchísimo para enmarcar nuestras actuaciones”.

También ha querido mostrarnos algunas de sus impresiones sobre la gente que conoció y los principales problemas que ha podido percibir.

“Me resulta difícil juzgar a los nicas, pues lo primero que ves de ellos es que tienen las puertas abiertas y la sonrisa en la cara, y saben encontrar algo positivo. Lo que contrasta con la realidad de su país que es inmensamente rico en recursos naturales (recordemos que sacan 3 cosechas anuales), pero en el que sin embargo esos recursos están en manos de otros que se comportan como usureros y poseen el territorio”, por eso una de las primeras tareas debería ser la de “tener la tierra y ser responsables de ella”.

“A mi modo de entender el principal problema a nivel económico es el éxodo de capitales: el país se convierte en un punto de paso donde no se queda ningún beneficio económico de lo que allí se hace con los recursos naturales ni con la producción industrial, de forma que la economía nicaragüense se ve sometida a un desangre continuo de riqueza, pero sin embargo poseen una riqueza renovable en forma de agricultura.

A nivel político me parece que la situación es muy preocupante. Los gobiernos liberales explotaron hasta límites insospechados a los nicas, lo que generó un fuerte movimiento de respuesta. La lucha continua entre los liberales y los sandinistas se ha estancado y ha llegado a un punto de comedia donde lo liberal representa el imperialismo yanki y lo danielista nuevas formas de despotismo ilustrado que amenaza con convertirse en una parodia burlesca de las dictaduras comunistas de Sudamérica. Y creo que ambas visiones son muy perjudiciales, cada una a su modo, para los nicas.

A nivel educativo creo que faltan algunas cosas de vital importancia. Lo primero que he percibido ha sido la existencia de un gran machismo, la más preocupante violencia intrafamiliar y también la visión, en algunos casos, de los niños como mera mano de obra, además de una cierta dejadez en temas de residuos y de higiene. Considero que estos puntos son los actuales caballos de batalla que debe abordar un buen plan educativo en Nicaragua”.

Siguiendo la filosofía de Amycos, Javier también nos da algunas pistas de los que podemos hacer desde aquí para tratar de cambiar el mundo del Sur. “Lo primero es hacer llegar a todo el mundo lo que hemos vivido, ya que ha sido una experiencia transformadora, y debemos intentar que transforme en la medida de lo posible a todo el que podamos. En segundo término apostar por un modelo de vida, y por tanto, un modelo de consumo lo más ecuánime posible, apostando por el comercio local y por el Comercio Justo.

Y en último término, y no por ello menos importante, colaborar con nuestro trabajo o con nuestro dinero con organizaciones que impulsen en países del sur proyectos de cooperación internacional, desde una perspectiva de desarrollo de los pueblos y no desde una perspectiva caritativista o colonialista.”

LO QUE QUEDA DE UNA INTENSA EXPERIENCIA

Ruth Pérez es una de las participantes en el programa Jóvenes Solidarios 2010. Ella, junto con otros diez jóvenes, viajó hasta Niacaragua para recorrer sus comunidades, compartir experiencias con sus gentes y aprender de una visión diferente del mundo. Esto es lo que le sigue conmoviendo un año después… Es difícil expresar con palabras una […]

LO QUE QUEDA DE UNA INTENSA EXPERIENCIA

Ruth Pérez es una de las participantes en el programa Jóvenes Solidarios 2010. Ella, junto con otros diez jóvenes, viajó hasta Niacaragua para recorrer sus comunidades, compartir experiencias con sus gentes y aprender de una visión diferente del mundo. Esto es lo que le sigue conmoviendo un año después…

Es difícil expresar con palabras una experiencia como la que viví durante el verano pasado en Nicaragua, cuando las cosas se sienten tan adentro es complicado canalizar y encajar esos sentimientos en tu vida cotidiana. Sólo fueron tres semanas, pero nada ha vuelto a ser igual.

Después de un viaje lleno de problemas, aterrizamos en Managua y nos dirigimos sin perder ni un minuto a “Betania” la comunidad dónde el resto del grupo nos esperaba. Supongo que la memoria es selectiva y guarda los momentos importantes en un rinconcito para que podamos recuperarlos cada vez que nos hacen falta, porque recuerdo el instante preciso en el que me bajé de la camioneta, la cara de la persona que me ayudó, la ropa que llevaba puesta y la que llevaban mis nuevos compañeros. Recuerdo un montón de niños a mi alrededor expectantes ante la nueva visita, el olor a tierra mojada, ese olor que tantas veces estando en España me traslada a mi Nicaragua con tan solo cerrar los ojos. En ese momento, me sentí desconcertada, incluso un poco asustada, ¿qué podía aportar a toda esa gente desconocida que me recibía con tanto cariño?, ¿qué podía hacer para mejorar la situación de un país en el que la injusticia está al orden del día? Ingenua de mí, todavía no me daba cuenta de que no se trataba de cambiar el mundo, sino de cambiar mi mundo.

Fueron ellos los que me enseñaron a mí, cada persona que encontramos a lo largo de nuestra estancia, cada situación desgarradora, cada niño sin la oportunidad de jugar, de estudiar, de tener medicinas. Todos se fueron instalando en mi corazón y a día de hoy siguen ahí, recordándome que esto no se puede permitir, que se puede y se debe luchar con todas las fuerzas por un mundo más justo. No voy a volver a conformarme, ni voy a volver a pensar que yo sola no puedo cambiar las cosas, que eso es responsabilidad de otros, de los políticos, de los que tiene poder. No voy a resignarme y a defraudar a los luchadores infatigables que conocí, que compartieron su historia conmigo y despertaron en mí la ilusión de formar parte de esta lucha. En Nicaragua mi corazón se rompió en pedacitos para reconstruirse y latir con más fuerza, con la fuerza que su pueblo me transmitió, con la que vi en los ojos de Fernando Cardenal, de Indiana, de Mercedes, de Emilio, de Pancho y de tantos otros héroes anónimos que viven dedicados a llenar de luz su país.

A mi vuelta me atormentaba la idea de ser coherente con lo que había vivido y sentido, de no dejarme vencer por mi realidad, por mi egoísmo, que simplemente el tiempo jugara su papel y mi Nicaragua y todo lo que representa dejara de doler. Tenía miedo de ser débil y en unos meses recordar esta experiencia como algo intenso que viví, pero que quedó atrás. Afortunadamente, mis miedos eran infundados y mi Nicaragua duele cada día más, duele su ausencia, duele sentir que un pueblo con recursos tanto materiales como humanos tenga que soportar tanta injusticia, tantos desastres naturales y políticas poco acertadas, duele saber que hay demasiadas “Nicaraguas” repartidas por el mundo. Pero allí me enseñaron la lección más importante de mi vida, ese dolor se puede transformar en energía positiva, en esperanza, en espíritu crítico, en responsabilidad, porque mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.

No concibo hablar de esta experiencia sin hacer una mención especial a mis compañeros de viaje que en este tiempo se han convertido en grandes amigos, con ellos descubrí la esencia de un país, de sus gentes, de lo que significa ser voluntario. Ellos me han dado la fuerza para seguir con este sueño, a veces no es necesario viajar muy lejos para ver la grandeza de las personas. Ellos me hacen creer que todo es posible, que juntos podemos equilibrar las absurdas desigualdades de este planeta.

SER VOLUNTARIO TE CAMBIA LA VIDA

A continuación, presentamos las primeras impresiones de Beatriz Arteaga y Rubén Esteban Bardal, dos leoneses que se encuentran realizando su voluntariado en Nicaragua durante el mes de agosto. Esto dos docentes participan en Acercándonos al Sur 2011, el programa de voluntariado internacional de Amycos. Ambos llevan a cabo tareas de cooperación en el ámbito educativo […]

A continuación, presentamos las primeras impresiones de Beatriz Arteaga y Rubén Esteban Bardal, dos leoneses que se encuentran realizando su voluntariado en Nicaragua durante el mes de agosto. Esto dos docentes participan en Acercándonos al Sur 2011, el programa de voluntariado internacional de Amycos. Ambos llevan a cabo tareas de cooperación en el ámbito educativo a la vez que ponen en práctica sus conocimientos adquiridos durante sus estudios de magisterio.

Beatriz Arteaga Pastor. 29 años. León. Magisterio Educación Especial, Audición y Lenguaje, y Educación Infantil. Universidad de León.

Rubén Esteban Bardal García. 32 años. León. Magisterio Lengua Extranjera (Inglés) y Psicopedagogía. Universidad de León.

– ¿Por qué motivo iniciasteis este proyecto?

Nuestra motivación principal fue conocer la realidad en primera persona de un país de sur, y ser conscientes de sus necesidades, forma de vida, costumbres, etc. Al mismo tiempo, establecer una relación de enriquecimiento mutuo en la que ambas partes aporten algo.

Por otro lado, como educadores sentíamos la curiosidad de conocer la realidad educativa de Nicaragua, para poder llevar a la práctica los conocimientos adquiridos durante nuestros estudios, y también nos parecía interesante el poder aprender otras formas de trabajar en contextos completamente diferentes al nuestro. Un claro ejemplo es la ausencia de material de la que dispone el personal docente de Nicaragua, lo cual dificulta aún más su tarea, el alto grado de absentismo escolar, etc.

Otra de las motivaciones que nos ha llevado a vivir esta experiencia ha sido buscar un enriquecimiento personal que nos ayudara a ampliar nuestra perspectiva del mundo, así como crecer a nivel personal y profesional.

– ¿Cuánto tiempo estaréis en Nicaragua?

El proyecto se desarrolla durante todo el mes de agosto.

– ¿Cuál es vuestra opinión sobre la experiencia que estáis viviendo?

Nuestra experiencia está siendo muy positiva, ya que estamos teniendo la oportunidad de conocer el día a día de la Nicaragua más humilde, así como el resultado palpable de los diferentes proyectos que AMYCOS ha puesto en marcha en varias comunidades rurales del país. En este sentido, todos los beneficiarios se muestran muy agradecidos por haber tenido la fortuna de participar en dichos proyectos, los cuales han ayudado a mejorar sustancialmente sus condiciones de vida.

La aceptación y el maravilloso recibimiento que hemos tenido en todos los lugares por los que hemos pasado hacen que queramos devolver todo el cariño que nos han dado aportando nuestro pequeño granito de arena a este humilde país.

También es cierto que queda mucho trabajo por hacer y que es el propio pueblo nicaragüense el que tiene que continuar luchando día a día para ser autosuficiente y de este modo no depender de la ayuda extranjera.

-¿En qué consiste vuestro día a día en Nicaragua?

Durante la primera semana de nuestra estancia en Nicaragua hemos estado visitando los proyectos que AMYCOS tiene en diferentes lugares como Managua o Las Tablas (donde se está comenzando un proyecto de vivienda), y conociendo el funcionamiento de la contraparte en destino, en este caso el CEPA.

Después de esta semana de adaptación, llegamos a la comunidad de María Jesús Oliva, que es donde estamos viviendo y desarrollando nuestra labor educativa y de ocio y tiempo libre.

Diariamente acudimos a la escuela de 8:00 a 13:00 para apoyar dentro de las aulas el trabajo de las dos maestras de la comunidad. Dado el gran número de alumnos y la gran diversidad de niveles existente en el aula, esta labor permite realizar un trabajo individualizado con los alumnos con más dificultades, que sería imposible con los recursos humanos y materiales de los que disponen actualmente.

Después de comer, de 15:00 a 17:00, realizamos un refuerzo educativo, al que los niños acuden voluntariamente para continuar trabajando los aspectos curriculares básicos, mejorar la lectura mecánica y comprensiva, así como operaciones de cálculo elemental.

De forma transversal, intentamos trabajar una serie de aspectos y valores como la higiene y la salud, la igualdad de género, la solidaridad y el compañerismo, etc.

Finalmente, dedicamos un tiempo a realizar una serie de juegos y dinámicas que contribuyen a mejorar una serie de aspectos sociales y a devolver parte de la infancia a unos niños que se ven condenados a trabajar desde pequeños debido a sus condiciones de pobreza.

Todas estas actividades tienen una gran acogida y participación por todos los niños de la comunidad, desde los más pequeños de 3 años hasta los más mayores de 15 años.

– ¿Qué es lo que más os está gustando?

En primer lugar, nos gustaría destacar la enorme suerte que hemos tenido al poder participar en el programa de becas del Área de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de León, y de colaborar con una ONGD como AMYCOS, quien nos ha dado la oportunidad de colaborar en un proyecto serio y consolidado.

Lo que más destacamos de esta experiencia es la amabilidad y el cariño que nos dan todas las personas que hemos conocido, y muy especialmente los niños. También, la felicidad que desprenden, a pesar de las duras condiciones de vida que tienen.

Es muy positivo poder ver directamente cómo se llevan a cabo los proyectos que se gestan desde España, gracias al apoyo de ONGDs, Administraciones Públicas, y gente anónima, y que tienen su resultado real y tangible en el terreno, con una minuciosa organización y distribución del presupuesto económico y del trabajo a realizar, destacando en este aspecto la labor realizada por AMYCOS en Nicaragua, con la ayuda de la contraparte y la colaboración de voluntarios que vienen anualmente a participar de esta experiencia.

Por otro lado, queremos destacar también la enorme riqueza de este país, tanto a nivel cultural, como gastronómico, paisajístico, etc., que esperamos contribuya al futuro desarrollo de Nicaragua.

– ¿y lo que menos?

Lo que menos nos ha gustado es la dureza de las condiciones de vida en la que vive la gente, que repercute especialmente en los niños, los cuales tienen que trabajar desde bien pequeños para ayudar en sus hogares, ya sea recogiendo leña, cargando agua, cocinando, cuidando a los hermanos pequeños, y en algunos casos, trabajando en las labores del campo para aportar dinero a la economía familiar.

-¿Es la primera vez que participáis en un proyecto de estas características?

Rubén: Ya había participado hace unos años en un proyecto similar, que consistió en la reconstrucción de un colegio de un pequeño pueblo de Marruecos.

Beatriz: es la primera experiencia solidaria.

– ¿Consideráis que va a influir de alguna manera en vuestras vidas?

Por supuesto que influye e influirá en nuestras vidas. Pese a que luego volvamos a nuestro mundo «fácil» y lleno de comodidades, algo siempre queda, sobre todo a la hora de relativizar los problemas que nos puedan surgir en nuestra vida diaria en España, dándonos cuenta de lo que realmente importa en la vida, teniendo en cuenta las carencias que tienen en otros lugares del mundo, a nivel educativo, sanitario, alimenticio, etc.

Además, queremos trasladar esta vivencia a la gente que nos rodea y a nuestros futuros alumnos, y para reclamar a través de la educación, la necesidad de construir entre todos un mundo más justo y mejor.

– Por último, ¿repetiríais la experiencia?

Sí por varias razones, la primera de ellas es que nos gustaría participar en un proyecto educativo de mayor duración y que fueran destinatarios un mayor número de beneficiarios.

Por otro lado, confiamos en que todo este tipo de proyectos den la posibilidad al país de desarrollar todo su potencial y dejar de lado el empobrecimiento al que se ha visto sometido en los últimos años por diferentes motivos (d

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África Jiménez estuvo durante un mes conociendo y colaborando en el proyecto JYNCE (Jóvenes y Niños con Esperanza), apoyado por Amycos en el barrio de San Judas, en Managua, Nicaragua. La dura realidad que viven los menores que participan en este proyecto suscita innumerables reflexiones y hace que se cambie las perspectiva de muchas cosas… […]

MEMORIA DE MI ESTANCIA EN JYNCE

África Jiménez estuvo durante un mes conociendo y colaborando en el proyecto JYNCE (Jóvenes y Niños con Esperanza), apoyado por Amycos en el barrio de San Judas, en Managua, Nicaragua.

La dura realidad que viven los menores que participan en este proyecto suscita innumerables reflexiones y hace que se cambie las perspectiva de muchas cosas… África nos cuenta algunas de sus impresiones.

«La verdadera realidad no es la que es, sino la que está pujando por ser» (Paulo Freire).

He pasado un mes compartiendo la experiencia de participar en el proyecto y creo que esta frase de Freire refleja la esencia de lo que para mí es Jynce, ya que como su nombre indica, atiende a jóvenes, niños y familias que, pese a las condiciones adversas en las que les ha tocado nacer y vivir, o mejor dicho sobrevivir, lejos de caer en la resignación de asumir esa injusta realidad, tienen la esperanza de que a través de su esfuerzo, y con los apoyos necesarios, puedan salir de la pobreza en la que se encuentran.

Esa realidad de esperanza en la transformación social, acompañamiento en el proceso de autosuperación y el trabajo de concientización y formación es el que realizan los voluntarios y colaboradores de Jynce, ofreciendo los recursos necesarios para empoderar a estas familias, que son la verdaderas protagonistas, ya que Jynce es ante todo un proyecto comunitario del barrio, abierto a todas aquellas personas que estén dispuestas a afrontar el reto de cambiar su destino.

Quiero tratar de contar brevemente las memorias de mi actividad durante este mes a través de la transformación interior que yo he vivido, ya que para mí éste no ha sido un mes tanto de dar como de recibir, porque internamente me marcho con la sensación de haber crecido y reflexionado sobre la vida, en definitiva.

Cuando una vive en su vida de país del norte (aunque allí también hay de esa pobreza que llamamos 4º mundo y uno-a tiene que ganarse con esfuerzo lo que consigue), y piensa en todos los recursos educativos, sanitarios, oportunidades laborales,…, y cierta vida de confort en la que le ha tocado disfrutar por el azar de nacer en un lugar y época histórica concreta, y se pregunta, como a mí me ocurrió, por qué a pesar de vivir en un mundo donde la mayoría de los países son democráticos y los gobiernos luchan supuestamente por equilibrar las desigualdades sociales, ocurre que todavía hay personas que pasan hambre, que se mueren por enfermedades que podrían ser curables si tuvieran acceso a médicos y medicinas o que tienen que trabajar desde muy niños para poder subsistir,…. Podemos desde luego culpar al liberalismo económico, a los intereses particulares de poder y riqueza o a la inmoralidad de los gobiernos, pero si a una, como es mi caso, le toca la ¨fibra de la indignación¨, puede tratar de movilizarse y reaccionar, desde el pequeño radio de acción que pueda ofrecer. Me conmociona que se permita que haya gente de viva en condiciones infrahumanas, y eso es lo que me movilizó a conocer Nicaragua desde un proyecto local como Jynce.

En el asentamiento de San Judas, donde está ubicado el proyecto se puede observar delincuencia, consumo de drogas (principalmente alcoholismo), familias con escasos recursos que no tienen para cubrir las necesidades de alimentación, vestido, higiene o de salud cuando se enferman, también se observan niños y niñas que tienen que trabajar para sobrevivir, violencia intrafamiliar (tanto violencia de género como maltrato infantil), abandonos de menores (principalmente de los padres, pero también de algunas madres), absentismo escolar de algunos niños y niñas, infraviviendas, etc. Pero también se puede observar esa realidad que está pujando por ser, a la que me refería en el inicio: niños, niñas y madres (ya que hay una escasa representación de padres) que vienen cada día (incluso antes de la hora del comienzo de las actividades) deseosos de disfrutar de las instalaciones de Jynce, que representan un espacio de juego y risa, protección, refugio donde ser escuchados y valorados, donde poder recibir un apoyo educativo, supone un refuerzo de la autoestima tanto para los menores como para las madres, que a través de la escuela de familia, de los talleres para adolescentes, de los talleres de educación en valores o el refuerzo educativo en las principales materias de la escuela, hacen que sientan que son capaces de aprender, mejorar, superar retos,… También hay otras actividades del proyecto que favorecen el desarrollo global de los niños, como las actividades lúdicas y recreativas que celebran en el período vacacional que les permite evadirse de su dura vida (en el que tuvimos la oportunidad de llevarles a la piscina, y que para muchos es la única oportunidad que tienen en el año para salir del barrio), también se favorece el cuidado de las instalaciones y el valor de ganarse lo que reciben (ya que de lo contrario podría entenderse como un trabajo asistencialista), de modo que tanto los menores como las madres se comprometen a la asistencia a las actividades, al mantenimiento y limpieza del espacio, y a cambio reciben la donación del equipamiento escolar, las fiestas puntuales, y todas las oferta de actividades del proyecto.

Jynce es un proyecto que a través de su eje principal, que es la educación para prevenir el fracaso escolar y favorecer la capacitación, trabaja otras áreas que lo hacen integral como la convivencia familiar y comunitaria, la educación para la salud y el autocuidado,… En definitiva el empoderamiento para la transformación de esa realidad.

Jynce es una gran familia en la que todos: los menores, las familias, los voluntarios y colaboradores protagonizan las actividades de forma democrática, donde me he sentido muy acogida y valorada participando de todas las actividades, donde he intercambiado saberes por experiencia y viceversa, permitiéndome sentirme una más. Me siento muy afortunada por haber conocido tanto a la coordinadora (para la que este es su proyecto de vida y ella es un ejemplo de compromiso y entrega hacia los pobres) como cada niño y niña que me han dado una lección de autosuperación, entusiasmo y esfuerzo, como conocer a esas madres, que con gran responsabilidad y lucha asumen la carga de sobrevivir y tratar de ofrecer un futuro mejor a sus hijos.

Me llevo a Jynce y cada una de las personas que he conocido a mi experiencia vital y en el recuerdo, y me llevo el compromiso de dar legitimidad a esta realidad, contando, a través de lo que mis sentidos percibieron, el mensaje de que otro mundo es posible, aunque para ello haga falta el compromiso y apoyo de la humanidad.

A todos y todas os animo a reaccionar y transformar esta injusta realidad.

Hasta siempre Jynce, gracias por todo lo que he recibido.

VIAJE A LIBERIA

  Uno de los colaboradores de Amycos ha pasado su verano en Liberia trabajando en campos de refugiados. Desde aquí te invitamos a que conozcas algo mejor la realidad de este país de África occidental a través de su testimonio. La idea de viajar a África llevaba tiempo rondándole la cabeza, y este verano aprovechó […]

 

VIAJE A LIBERIA

Uno de los colaboradores de Amycos ha pasado su verano en Liberia trabajando en campos de refugiados. Desde aquí te invitamos a que conozcas algo mejor la realidad de este país de África occidental a través de su testimonio.

La idea de viajar a África llevaba tiempo rondándole la cabeza, y este verano aprovechó la invitación del presidente del Servicio Jesuita a Refugiados, Alberto Plaza, para desplazarse hasta Liberia, donde permaneció dos meses y medio.

David explica que, debido a la difícil situación política y social del país, estuvo la mayor parte del tiempo en Monrovia, la capital, pero que desarrollaba su trabajo en la región selvática de Bomi. Allí su principal tarea era facilitar el retorno de los refugiados a su lugar de origen, mediante la reconstrucción de escuela y el desarrollo de diferentes proyectos agrarios.

Tras quince años de una violentísima y sangrienta guerra civil, y del mayor despliegue de fuerzas y funcionarios de Naciones Unidas de todo el mundo, se ha llegado al mantenimiento de una paz forzada desde hace tres años, en la que el gobierno está presidido por Ellen Jonson (primera mujer africana en el poder). En mayo de este año se decretó el cierre legal de todos los campos de refugiados que poblaban el país, por lo que la vuelta a casa de los miles de desplazados es una de las necesidades básicas de Liberia.

Además del profundo trauma psicológico que deja una guerra civil en cualquier sociedad, una herida que, como señala David, “tardará años en cerrar”, no debemos olvidar que Liberia se encuentra en una situación de extrema pobreza y desamparo.

Nuestro colaborador asegura que no hay luz ni agua corriente en todo el país. “Hace unos meses se inauguró un semáforo en la capital y supuso todo un motivo de celebración”, afirma David. Esta difícil situación contrasta con la multitud de recursos que tiene el país: “agua, diamantes, caucho, un puerto estratégicamente envidiable,…”. Sin embargo la corrupción, el alto porcentaje de armas en la zona, la falta de infraestructuras, la peligrosa inestabilidad social y el alto riesgo de un nuevo enfrentamiento hacen que la situación no mejore. Además, cabe señalar que hay muchos intereses en que esto no cambie. “Existen muchos intereses para que este puerto esté desestabilizado para todo tipo de tráfico: diamantes, armas, drogas,… y los conflictos en el país favorecen esa instabilidad”. Pese a esta dramática situación David afirma que “a la vez escuchas un clamor de esperanza ante la vuelta a la normalidad. […] el país está, poco a poco, creyendo en esa posibilidad de paz”.

Desde su experiencia, David asegura que, en muchos aspectos, la actual forma de trabajar desde el Norte para solucionar los problemas en el sur, y más concretamente en África, no es la adecuada. El principal error que señala es que su sociedad es radicalmente distinta a la nuestra. Su forma de concebir el mundo, la religión, la familia, es muy diferente y esto hace que nuestra idea de desarrollo no se adapte a sus verdaderas necesidades. “Vamos a ayudarles, a desarrollarles, desde nuestra visión”. Sin embargo David reconoce que la educación es el eje para que la actual generación África pueda mirar con esperanza al futuro, y que la divulgación en los países ricos de la verdadera realidad africana sigue siendo imprescindible.